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Diario Expreso Ecuador

 

El eterno dilema de ser tonto

Quien cree que ser inteligente es gobernar a través de tontos, menosprecia a la población

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Una persona tonta es incapaz de razonar. Intenta por todos los medios demostrar dotes de las que carece. Nunca superó la minoría de edad, aquella en la cual, generalmente, es incapaz de usar criterios sin la tutoría de otro. Candidatos reconocieron, abiertamente, que sectores del gobierno serían manejados a cuenta de asesores, por otras personas. Es cierto que en la multiplicidad de actividades que implica un gobierno es necesario que se hagan asesorar de especialistas, pero una candidata a la presidencia baila de un asesor a otro: hoy dice que la economía la manejará su candidato a vicepresidente, mañana que su asesor en esta materia será un expresidente. Sinceramente, no da pié con bola. Nadie pide que los candidatos sean superhombres o mujeres, pero sí que tengan criterio propio. Cordura; que las declaraciones sean coherentes en todo su equipo. Vimos resurgir la tesis de un candidato a vicepresidente sobre desdolarizar e inmediatamente saltan a la palestra la candidata a la presidencia desmarcándose de esas declaraciones. Salta también el líder de la agrupación a atacar a quienes critican la desdolarización.

La tontería es un mal que una vez que se enquistó en una persona, difícilmente va a salir de ese cruel amo. Quien quiere dominar a un país colocando en el poder a personas sin criterio propio, no ama a ese país. Quien cree que ser inteligente es gobernar a través de tontos, menosprecia a la población. Es tonto alardear ayer de desdolarizar al país y hoy jugar con conceptos enrevesados para disfrazar la intención, clara, de quitar el dólar. San Martín decía que aquel que ayer dijo una cosa y hoy dice lo contrario, no merece representar un país.

José M. Jalil Haas

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