Ecuador y Rusia, amigos de siempre
Comprenderían que cuando en Occidente critican a Rusia por su falta de libertad y democracia
Mejía, Olmedo y Montalvo, tres de los más grandes pensadores de Ecuador, antes de pronunciarse investigaban profundamente el tema a tratar, por eso la hermosura sus obras. En la actualidad, casi se ha perdido esta noble tradición y mucha gente habla por hablar, sin conocimiento de causa. El caso de Rusia es un ejemplo notorio. Contra este país se ha desatado una campaña de calumnias sin precedente, que solo se puede comparar con la rusofobia de la Alemania nazi, en la guerra que emprendió contra Rusia con la intención declarada de exterminarla como país, nación y cultura. Hoy se repite la misma campaña de difamación contra todo lo que tenga que ver con la civilización rusa, su ideología, altos valores nacionales, morales, religiosos, culturales, artísticos y filosóficos, y que, lastimosamente, es aceptada sin chistar por algunos ecuatorianos que incluso han ocupado elevados cargos públicos. Ni siquiera se detienen a pensar que nuestra tricolor está inspirada en la bandera rusa, en señal de agradecimiento por el apoyo que Rusia dio al prócer Miranda para su lucha por la independencia de América Latina. Por eso nuestra hermandad es eterna. Cuando hablan del juicio de Núremberg y los valores democráticos consagrados en la ONU, deberían recordar que eso lo acordaron las tres grandes potencias en la Conferencia de Yalta, península de Crimea; que Rusia, y las demás naciones que conformaban la URSS dieron el mayor aporte para que esos ideales existan, pues gracias a la valentía y enorme sacrificio de sus pueblos, la humanidad no fue esclavizada por el nazismo, ya que en sus entrañas fue destrozado el 75 % de la Werhmacht, ejército que solo conoció victorias cuando marchó a lo largo y ancho de Europa, lo que fue reconocido por -entre otros- Churchill, Roosevelt, Eisenhower, de Gaulle; también, que la URSS liberó a una veintena de países del yugo nazi y que sus tropas tomaron Berlín. Si Juan Carlos Holguín y Luigi Fossati M., respetables ecuatorianos que en tan malos términos se expresan sobre Rusia y sus gobernantes, hubieran tenido la suerte de educarse en las universidades rusas, habrían conocido de cerca al pueblo ruso, sabrían que conforman una sociedad amable y acogedora, amante de la libertad, paz y solidaridad, que no toleran la discriminación y odian el fascismo. Tal vez entonces comprenderían por qué Rusia no puede permitir que vuelva a ocurrir el Holocausto, contra los judíos o contra cualquier pueblo del mundo. Comprenderían que cuando en Occidente critican a Rusia por su falta de libertad y democracia, están conspirando para robarle sus riquezas. Y estoy seguro que la defenderían.
Rodolfo Bueno