Una dura tarea
Estamos obligados a interactuar con distintos tipos de personas en el ajetreado quehacer diario que nos permite solventar nuestras necesidades
Gobernar no es fácil, en especial si se desconoce la Axiología, rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos. Incluye otros campos que dependen de la noción de valor, como ética, estética o religión. La urbanidad es esencial para la convivencia en sociedad. Estamos obligados a interactuar con distintos tipos de personas en el ajetreado quehacer diario que nos permite solventar nuestras necesidades. Sin embargo, nos topamos con infinidad de obstáculos, trabas y limitaciones por la forma como fuimos educados (factores intrínsecos) y más aún por los valores que nuestra decadente sociedad considera adecuados (extrínsecos). La amabilidad se manifestaba mediante comportamientos complacientes, afectuosos, respondidos siempre con espontáneo y sincero gracias. La persona amable era percibida como generosa, atenta, de buenas maneras. ¿Los rasgos de personalidad se extraviaron con el tiempo? Confianza, honradez, altruismo, modestia, sensibilidad y cumplimiento no tienen utilidad en una sociedad cada vez más perversa y competitiva en codicia. Muchos candidato a comandar ciudades o provincias efectuaron promesas, sin embargo no se escuchó ofrecimiento alguno de transformar sus localidades en lugares donde se restauren la confianza, amabilidad, buenos modos. Parece más fácil y rentable construir, comprar vehículos y armas para combatir la violencia por la delincuencia que tratar de convertir a los ciudadanos en individuos con valores y principios morales.
Ricardo López González