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Diario Expreso Ecuador

El dilema electoral de Ecuador: Adelanto de elecciones o fortalecimiento de la democracia frágil

Ecuador enfrenta un dilema electoral: adelantar elecciones sin liderazgo ni propuestas sólidas o fortalecer su frágil democracia con acciones concretas

En medio de una profunda crisis de liderazgo y desconfianza institucional, el ciudadano ecuatoriano se enfrenta al dilema de las urnas

En medio de una profunda crisis de liderazgo y desconfianza institucional, el ciudadano ecuatoriano se enfrenta al dilema de las urnasInteligencia Artificial

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Se debate actualmente el adelanto del próximo proceso electoral dispuesto por el CNE, sin plena conciencia de si avanzamos hacia el autoritarismo o si fortalecemos nuestra frágil democracia. Este es el verdadero dilema electoral que enfrenta la sociedad.

El desafío de Ecuador: ¿fortalecer la democracia o avanzar hacia el autoritarismo?

El proceso electoral rumbo a las elecciones de noviembre se desarrolla en una coyuntura compleja, de indefiniciones, ausencia de liderazgos políticos y partidarios, escasa presencia de partidos serios, desconfianza ciudadana y una falta de visión hacia el porvenir inmediato.

Lo que se evidencia es una etapa de pérdida de credibilidad en la política y los políticos, que genera abulia política, desinterés y falta de decisiones en las autoridades, especialmente por la ausencia de resultados frente a los grandes problemas nacionales.

La ausencia de liderazgos políticos se manifiesta en la falta de dirigentes nacionales capaces de guiar a sus partidos, generar confianza y transmitir mensajes que inspiren a los electores, así como credibilidad en sus equipos de gobierno.

Asimismo, no existen liderazgos partidarios sólidos ni militantes disciplinados comprometidos con las banderas programáticas. Los partidos políticos han dejado de existir en la práctica, dando paso a llamados ‘partidos de alquiler’, usados por dirigentes o aspirantes sin propuestas serias, ideológicas o conocimiento del Estado.

Estas características podrían convertir la próxima contienda electoral en un proceso desabrido, sin color ni convicción. No hay peor ceguera política que la de quien no quiere ver lo que motiva adelantar elecciones. El Ecuador no necesita adelanto electoral, sino acción y rectificaciones oportunas. En lugar de cálculos electorales, se requiere seguridad, empleo, salud, educación y lucha contra la corrupción y el crimen organizado. Pruébenlo, la historia y la sociedad lo reconocerán.

Pero recuerden: si quieren evitar el futuro escarnio de la indiferencia cuando llegue el juicio de las urnas, rectifiquen. ¡Ya no más palabras!

Mario Vargas Ochoa

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