Diario EXPRESO: nostalgia por el papel y la despedida de la edición impresa
Roberto Montalván Morla reflexiona sobre la nostalgia por el papel, la lectura del diario impreso y el futuro de EXPRESO frente al predominio de las pantallas

El edificio de Gráficos Nacionales ubicado en la avenida Carlos Julio Arosemena en el norte de Guayaquil.
Diario EXPRESO me ha publicado, desde la pandemia del COVID, muchos escritos míos. De toda índole: reflexiones, quejas contra ciertas anomalías de la ciudad y del país, situaciones personales -como la enfermedad y el fallecimiento de mi querida Alex-, entre otros temas.
Pero hoy, expresamente, tengo ganas de escribir sobre lo nostálgico que voy a sentirme cuando ya no pueda ‘oler’ mis textos ni los de nadie. Cuando mis sentidos ya no respondan al tacto del papel, al sabor del pergamino, al brillo de sus titulares ni al chirrido del ‘scroll’ analógico.
Cartas de lectores
El adiós al Diario EXPRESO en papel: una lectora expresa su tristeza
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Las letras sobre el papel
Igual que en la música, no hay nada mejor que hacerla en vivo, también es importante que las letras salten sobre el papel y no sobre las pantallas. Ese medio está muy desprestigiado, contaminado, alborotado, sin alma, sin sentimiento. Allí, cualquier mequetrefe puede decir o escribir estupideces y pasar por intelectual.
La opinión de un diario no puede estar ‘colgada’ como se cuelga cualquier adefesio en TikTok, Instagram o Facebook. Esos medios, tan basureados por las personas pensantes, no deberían servir como plataforma para informaciones serias y respetables.
Seguramente, ya es irreversible tal decisión. Pero habrá que confiar en que algún día vuelvan a lanzar, expresamente contra mi casa, bien dobladita y en fundita, la edición impresa.
¡Hasta entonces!
Roberto Montalván Morla