Crisis de liderazgo en Ecuador: cómo la falta de preparación amenaza la gobernabilidad
En este momento oscuro de la historia, corresponde buscar consensos con personas, colectivos, pueblos, gremios y asociaciones

La metáfora del "barco sin capitán" cobra fuerza en una escena donde el desorden y los privilegios económicos arrastran al Estado hacia una inminente crisis moral e institucional
Sin capitán, el naufragio se torna inevitable; al efecto, el oficio de capitán no lo ejerce si no el que se ha preparado para aquello. Se asimila a un artista; es o no es; no hay espacio para el engaño. El innombrable nunca estuvo ni siquiera al mando de una piragua.
Ante esta cruda realidad queda demostrado que no es cuestión de musculatura; no es suficiente pertenecer a un emporio bananero, tener puertos privados, tener bancos, tener empleados que le den pensando; ser aprendiz de brujo (disponer adelanto de elecciones porque ‘adivina’ que en febrero – 2027 “vamo..a estar con el agua hasta el cuello”); ejercitarse de mago (hace desaparecer $ 70 millones de deuda al SRI); tener un equipo de inútiles con apellidos rimbombantes (Gabinete ministerial), con estrella incluida (Neira: diez oficios).
Amén de innúmeros ilícitos, corruptelas y desmadres que lo distinguen como campeón en diversos temas: corrupción, inseguridad, derechos humanos, anulación de adversarios, soberanía, deuda externa, violación del Derecho Internacional, violación de normas de la Comunidad Andina de Naciones (aranceles), cambiar la condición de mandatario en dictador, etc., etc., etc.
Internacional
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Juan Pablo Pérez Tomalá
La pérdida de brújula de la élite política ecuatoriana
Cualquiera, menos este niñato de EE.UU., rico y descreído, con una pizca de vergüenza, se retiraría pidiendo disculpas y dándose por bien servido al haber asaltado el poder con ‘éxito’ y haber obtenido la máxima distinción de presidente de la República, sin saber ‘leer ni escribir’, evitando un daño mayor a la moral pública, en ámbitos nacional e internacional.
Todo indica que nos ganaron el fraude, la trinca y la desfachatez.
¿A qué hora perdió la brújula la élite política ecuatoriana que vino de brillar con Olmedo, Montalvo, León Mera, Eloy Alfaro, Jaime Roldós y tantos ilustres ciudadanos ecuatorianos? Hablo de quienes representaron la primera magistratura de forma ponderada y respetuosa de las normas de convivencia nacional e internacional. Aún no se habla de los pueblos que nunca estuvieron en el poder y tienen esa tarea pendiente.
En este momento oscuro de la historia, corresponde buscar consensos con personas, colectivos, pueblos, gremios, asociaciones y quienes tengan verdadero compromiso con la era moderna de paz, de humanismo, de bien común y aspiren a un país con independencia y soberanía.
Salomón Poveda Llerena