Correísmo y crimen organizado: un debate que vuelve al escenario político
El debate sobre la seguridad y el crimen organizado en el Ecuador ocupa un lugar central en el escenario político del país

El escenario político ecuatoriano vuelve a estar marcado por el debate sobre seguridad y crimen organizado.
Los nexos del correísmo, autodenominado ‘revolución ciudadana’, con las organizaciones delictivas y el crimen organizado son por demás evidentes. Desde que actuaban con el nombre de Alianza PAIS se comprobaron sus vínculos con la narcoguerrilla terrorista colombiana FARC, por sus aportes de dinero ilegal a la campaña política de Correa, según versión publica de uno de sus dirigentes.
Política
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Luego, en ese nefasto régimen, expulsaron a la Base de Manta, a la DEA, a fin de propiciar y encubrir a los narcotraficantes; se instauró la mal llamada ciudadanía universal, que fue una política migratoria que facilitó el ingreso al país de toda clase de personas, entre estas capos de carteles extranjeros, para que delinquieran libremente y consiguieran identidades falsas. Se permitió a la juventud el consumo restringido de drogas, se liberó a microtraficantes, se legalizaron pandillas juveniles que luego se convirtieron en bandas narcocriminales, que extorsionan, trafican y asesinan a la población indefensa.
Los casos judiciales bajo análisis
El caso judicial denominado Metástasis , en qué se comprobaron los vínculos políticos de esa agrupación con la mafia. El caso Magnicidio y su participación en la planificación del crimen de Fernando Villavicencio. Así como los aportes ilegales del chavismo de Venezuela, con dinero ilegal.
En el contexto legislativo, su bancada ha mantenido posturas de rechazo u oposición, mediante votos en contra o abstenciones, hacía varias iniciativas y leyes orientadas al fortalecimiento de la seguridad nacional y el combate a la delincuencia, como lo son la ley para evitar el reclutamiento de niños y adolescentes, así como el proyecto de ley para desarticular la economía de las organizaciones criminales.
Son hechos más que suficientes para que el correísmo sea declarado, por la justicia ordinaria y electoral, como grupo de delincuencia organizado -GDO-, se les prohíba a sus miembros toda clase de participación electoral y se exija a la justicia la captura y extradición de su máximo dirigente, el delincuente prófugo Correa, sentenciado a ocho años de cárcel por la perpetración de un delito común execrable e imprescriptible.
Santiago Yépez Andrade