Circo sin payasos
Lastimosamente, esos mismos “golpistas a sueldo” se pueden candidatizar
Por sorpresa, el presidente de la República comunicó su decisión de disolver la Asamblea por grave crisis política y conmoción interna, basado en el art. 148 de la Constitución, mandando a su casa a 137 asambleístas que nada o muy poco han hecho por el país. Muchos de ellos ya habían ‘vendido’ su voto y se quedaron sin pan ni pedazo. Durante los dos últimos años se habían dedicado a boicotear la gestión del presidente Lasso bajo la excusa de su deber de fiscalización, aplicada supuestamente orquestando 16 juicios políticos y más de 1.300 pedidos de información a los diferentes ministerios, incluyendo data desde el año 2000 en adelante. Lasso aparentemente contaba con 52 votos en contra de su destitución (6 más de los requeridos) pero se determinó por la muerte cruzada porque de una u otra manera los sediciosos asambleístas iban a seguir obstruyendo su gestión los dos años restantes, gestando nuevos e innumerables golpes de Estado legislativos, cuya única finalidad era hacerse a toda costa y a cualquier precio del Ejecutivo. El correí$mo y sus secuaces ya se tomaron por asalto el Consejo de la Judicatura y el Cpccs -y a través de ellos- el plan abyecto era designar todas las autoridades que les fuesen serviles para así poder impulsar la nulidad de todos los juicios ejecutoriados contra su líder prófugo, para que ese impresentable regrese a postularse a las próximas elecciones y termine el saqueo del país iniciado en 2007. Una vez en la calle los ahora nada ‘honorables’, inmediatamente vinieron los llantos, manotazos de ahogado y las típicas leguleyadas ante la neomarxista Corte INconstitucional para que revierta su disolución, pero esta vez la ideologizada y gran causante ‘política’ de esta situación -viendo que el pueblo literalmente se le podía venir encima- rechazó de plano las seis acciones procesales planteadas para tales fines espurios. Muchos asambleístas salieron premiados solo habiéndolos cesado en sus funciones, ya que deberían ir a la cárcel por todos sus vastos, públicos y desvergonzados actos de corrupción, a los que ya nos tienen acostumbrados. Lastimosamente, esos mismos “golpistas a sueldo” se pueden candidatizar para estas nuevas elecciones exprés por lo que resta de sus períodos legislativos. No debemos olvidar que esta fue la peor Asamblea de la historia, con varios de sus miembros acusados de peculado, glosas millonarias, asociación ilícita, extorsión, cohecho, concusión y hasta violación de una joven.
César E. Benítez Jiménez