Ciencia, educación y desarrollo: claves para fortalecer la economía y el bienestar de un país
La educación y el uso responsable de recursos son pilares para el desarrollo económico y social, junto con la gestión pública basada en justicia y bien común

Una representación alegórica de cómo la ciencia, la educación, el trabajo y la justicia nutren el desarrollo y el bien común
Hablar de la ciencia, el desarrollo y la economía es hablar del curso natural de la humanidad. Cada día vivimos sobre lo conocido, guiados por nuestras leyes, costumbres y conocimientos, pero siempre debemos seguir investigando y poniendo a prueba lo que existe en la tierra. Es necesario corregir lo que está mal con cordura, evitando intenciones equivocadas. Todo debe orientarse por la rectitud, la justicia y la misericordia.
Dentro de un Estado, todos los recursos deben aprovecharse para el bien común. Es indispensable contar con una dirección basada en la verdad, ya que la historia demuestra que muchos gobiernos han sido afectados por la corrupción y la maldad. Incluso en las cárceles pueden desarrollarse proyectos de investigación y trabajo que beneficien al país cuando se realizan con responsabilidad y resultados positivos.
Investigación e innovación para resolver problemas
Cada acción y cada palabra reflejan el bien o el mal. Debemos elegir siempre el camino correcto y responder con inteligencia a las necesidades que surgen de las distintas condiciones de vida. Muchos de los problemas que afectan a los países pueden enfrentarse mediante la investigación, la innovación y la eliminación de prácticas dañinas, como la violencia, el odio, la corrupción y los pensamientos destructivos.
Sociedad
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Gabriel Cornejo
Los países con menos recursos pueden desarrollarse de manera diferente si fortalecen la educación, la ciencia, la agricultura, la construcción, el mantenimiento, la producción y la cooperación entre sus habitantes. Un espíritu de justicia, rectitud y búsqueda de la verdad contribuiría a mejorar la calidad de vida y el bienestar de la población.
Cada Estado debe contar con un modelo claro de desarrollo que impulse la investigación, el uso responsable de los recursos y la comprensión de las verdaderas necesidades humanas. Aún desconocemos muchas cosas sobre cómo cuidar mejor nuestro entorno y aprovechar correctamente lo que existe en la tierra. Si examináramos con mayor profundidad nuestras leyes y acciones, comprenderíamos mejor el sentido de la justicia y nuestras responsabilidades.
Nuestros países deben actuar conforme a la verdad, buscando siempre el bien común y la sabiduría. Para quienes profesan la fe, esa dirección también puede encontrarse al invocar al Altísimo Jehová con humildad y disposición para obrar correctamente.
Carlos Eduardo Molina Calahorrano