Cartas de lectores: Un paso necesario en la lucha contra la delincuencia global
La inclusión de Taiwán en Interpol no debe verse como un tema político, sino como un paso práctico hacia un mundo más seguro
En la pospandemia, los retos de seguridad global exigen una respuesta unificada. La pérdida masiva de empleos ha generado una búsqueda desesperada de oportunidades laborales, originando una nueva forma de delincuencia transnacional: la trata de personas. La explotación de la vulnerabilidad financiera en el extranjero es una amenaza seria e imperativa de abordar. El fraude ha adquirido una sofisticación creciente en la era de la tecnología de la información y las comunicaciones. Jürgen Stock, secretario general de Interpol, subraya la urgencia de una cooperación policial global sólida para hacer frente a formas emergentes de delincuencia transnacional, incluyendo trata de personas y fraude. Las organizaciones criminales operan con modelos corporativos altamente estructurados, por ello es necesaria la colaboración internacional entre las fuerzas del orden para abordar eficazmente este tipo de crimen transnacional. La iniciativa de Taiwán de colaborar con autoridades policiales a nivel mundial es digna de elogio, destacándose por su historial de seguridad pública y su posición como la 21ª economía mundial. Reconocido por sus logros en la clasificación contra la trata de personas y su calidad de vida, Taiwán evidencia un compromiso constante con la seguridad global. Su participación activa en Interpol es un paso crucial en la dirección correcta, pues siendo un centro para el flujo de personas, bienes y capitales en Asia, puede aportar perspectivas valiosas y recursos fundamentales para combatir la delincuencia transnacional, pese a su exclusión de Interpol por más de 39 años, principalmente por motivos políticos. La experiencia de Taiwán en abordar nuevas formas de trata de personas, como la identificada en Camboya y Birmania, subraya la importancia de la colaboración internacional en un mundo interconectado. La seguridad global es una responsabilidad compartida y el respaldo a la participación activa de Taiwán en Interpol es esencial. La denegación de esta oportunidad perpetúa injusticias políticas y debilita la capacidad global para abordar eficazmente la delincuencia transnacional. La cooperación internacional no es una opción, es una necesidad. La inclusión de Taiwán en Interpol no debe verse como un tema político, sino como un paso práctico hacia un mundo más seguro. Todos compartimos la responsabilidad de abordar los desafíos de seguridad global. Permitir que Taiwán e Interpol trabajen juntos es una parte integral de esa respuesta conjunta.
Esther Camilla Sánchez Álava