Capitalismo transnacional y fascismo
Ante la situación cada vez más candente de desarticulación del sistema de dominio global, la humanidad tiende a seguir sumergida en la mediocridad
Crecen a nivel global las voces por una nueva democracia. En Expreso (26.08.2022, pág. 9) mencionan “Globalización con humanismo” como una expresión más del cambio que requiere la humanidad urgentemente. La mención de “sustentabilidad” se encuentra en todos los rincones del planeta. Ante la situación cada vez más candente de desarticulación del sistema de dominio global, la humanidad tiende a seguir sumergida en la mediocridad y se asusta ante un levantamiento de minorías no mediocres, como demuestra el pueblo ecuatoriano de vez en cuando. Se suma a ello su vástago: la corrupción como forma de vivir decadente. Con la situación nacional generalizada de una suerte de río revuelto se desborda la ilegalidad, que las fuerzas dominantes ya no pueden disfrazar con un manto democrático. Se acelera el refugio de las transnacionales en vías extralegales y autoritarias, como se nota en la represión abierta de ciudadanos contrarios a la minería. Ni siquiera requieren la imposición de un dictador, el dinero dicta y lava los cerebros de la mediocridad, de la vanidad y codicia, socavando hasta los centros de poder del Estado. ¿De qué otra manera se explica la creciente economía ilegal manejada por autosistemas transnacionales protegidos por ejércitos armados al servicio del dinero? Globalización humanista significa otra sociedad, construida a partir de comunidades autogestionadas por las fuerzas civiles de sus propios habitantes, que proveen soberanía alimentaria y ambiente de buena calidad; donde se puede vivir sanamente sin drogas (de todo tipo) y saqueos de la naturaleza.
Federico P. Koelle Dahle