Autoridades deben dar ejemplo: por qué normalizar la trampa perjudica a Ecuador
Normalizar la copia o la trampa envía un mensaje equivocado a los niños y jóvenes sobre la honestidad y la responsabilidad

Copiar no es una hazaña ni una muestra de viveza: es hacer pasar por propio lo que no lo es.
Una autoridad no puede olvidar que cada palabra suya enseña. Decir públicamente que se copiaba en los exámenes puede parecer una anécdota de juventud, una broma o un episodio sin importancia. Pero cuando quien lo cuenta ha ejercido una alta responsabilidad pública, el mensaje cambia.
No se trata de juzgar un error estudiantil cometido en el pasado, sino de advertir el efecto que tiene normalizar la trampa desde una posición de liderazgo.
Autoridades como referentes
Ecuador necesita autoridades que enseñen, con sus actos y sus palabras, que el esfuerzo, la honestidad y la responsabilidad sí importan. Copiar no es una hazaña ni una muestra de viveza: es hacer pasar por propio lo que no lo es. Por eso, lo prudente sería reconocer el desacierto y ofrecer una disculpa pública.
Pedir perdón no debilita a una autoridad; demuestra madurez y responsabilidad. Los niños y jóvenes necesitan referentes. Y quienes ejercen el poder tienen la obligación de recordar que también educan cuando hablan.
Camilo Pérez P.