Asamblea mediocre
Mientras persista el espectáculo mediocre, don Roberto Aguilar tendrá material abundante para, con su puntilloso y fino estilo, poner en evidencia a estos advenedizos de la política
Uno de los síntomas de cuán mal estamos como país es la Asamblea Nacional y su comportamiento. Del bolsillo de los ecuatorianos sale el dinero para sostener el funcionamiento de tan inútil institución, que debería ser ejemplo de sabiduría, pulcritud y decencia, pero para desgracia del Ecuador, la gran mayoría de sus integrantes están más interesados en defender su metro cuadrado, limpiar los expedientes de líderes de seudorrevoluciones y, de paso, intentar defenestrar al Ejecutivo, así fuera violentando elementales normas constitucionales.
Mientras persista el espectáculo mediocre, don Roberto Aguilar tendrá material abundante para, con su puntilloso y fino estilo, poner en evidencia a estos advenedizos de la política, que pasarán a la historia como lo peor que desfiló por el Parlamento ecuatoriano. Hasta hoy, digamos. Por lo que vemos, no hay esperanza de tiempos mejores para nuestro atribulado país.
Ing. Fausto Moscoso Ochoa