Alternativas por la pérdida de recursos del Yasuní
Además de los ingresos que se dejarían de percibir, están los costos de desmantelamiento del campamento
Por fin el gerente de Petroecuador no rehúye a la prensa, pues siendo el petróleo un tema directamente vinculado con tal empresa, no es posible olvidar que el efecto presupuestario sobre las finanzas del Estado sería enorme si los “mal informados” siguen buscando que se suspenda la extracción de petróleo en el Yasuní, peor en el caso de la salud, educación e inversiones de tipo social que se financiarían con esos recursos. Hay que resaltar el descuido del Gobierno respecto a necesidades no cubiertas en infraestructura básica en la zona: agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, salud y educación. Si estuviesen cubiertas adecuadamente, los supuestos defensores de la naturaleza no hubieran encontrado apoyo pues para los colonos es casi la “única fuente de trabajo” remunerada; y estamos hablando de 50 años de explotación petrolera. El gerente señaló que la contaminación ambiental que antes se dio con Texaco y Chevron ya no existe, gracias al desarrollo de técnicas de explotación (ya no usan piscinas). No contaminan por defensa de los intereses de las propias empresas petroleras. El área de trabajo en el Bloque 43 no ocupa más de tres hectáreas y los colonos no tendrían donde trabajar pues no hay un centro poblado cerca. A más de ello, hay monitoreo permanente de las empresas para evitar oportunamente cualquier derrame. Además de los ingresos que se dejarían de percibir, están los costos de desmantelamiento del campamento. Hay que cerrar incluso instalaciones subterráneas, lo que no podría hacerse en un año, sino mínimo en tres, a un costo de al menos $ 2.000 millones, independientemente de las indemnizaciones que exigirían las 50 empresas contratadas que están operando. Eliminar estos ingresos sería improcedente en términos de evaluación social y de medición de costo-beneficio del proyecto, pues es poco inteligente defender los intereses de alrededor de 2.500 habitantes de 7 comunidades y afectar las necesidades represadas de casi 18 millones de personas del resto del Ecuador. Para la sustitución de los recursos que se perderían se sugiere revisar los impuestos de las “empresas de mayores ingresos”, lo cual incidiría en su rentabilidad y ahuyentaría la inversión, acostumbradas a ganar alrededor de 20%, cuando en EE. UU. esos niveles estarían en la mitad y los inversores satisfechos. Otra alternativa es recortar “gastos operativos” de todo el sector público, pues los sueldos altos se extendieron a todas las dependencias.
Iván Escobar Cisneros