El fin del Estado
Estamos definitivamente a las puertas de la anarquía total, de la cual no se saldrá sin la aplicación de una mano absoluta y terriblemente dura, que dejará secuelas en la sociedad. Si no se lo hace, caeremos en el anarquismo o en manos extremistas.
Creo que a nadie le cabe la menor duda de que se cometieron los más ruines horrores en la implementación, modificación o anulación de leyes que condujeron lenta pero inexorablemente al país a una completa corrupción administrativa, a una completa infiltración delincuencial en los estamentos de la sociedad civil, estamentos militares, gobierno, justicia. Estamos infiltrados y la gran pregunta es: ¿cómo salimos de eso, cuando a los muchachos les parece mejor aprender a ser sicarios que tener una profesión, sabiendo que nuestras leyes y los DD. HH. los protegen porque son “seres humanos”, aunque secuestren o maten bajo encargo? ¿Cómo vamos a salir de eso cuando sentencian a un policía por eliminar a 2 delincuentes; a un padre de familia por eliminar a un asesino que se metió en su hogar; cuando se sale libre al otro día de haber sido capturado traficando drogas; cuando te envían con arresto a tu hogar tras robar millones porque estás enfermo o eres mayor de 65 años. Y para remate, las leyes aprueban, protegen y encubren la destrucción de la sociedad bajo el lema de “el derecho a la resistencia social”. Estamos definitivamente a las puertas de la anarquía total, de la cual no se saldrá sin la aplicación de una mano absoluta y terriblemente dura, que dejará secuelas en la sociedad. Si no se lo hace, caeremos en el anarquismo o en manos extremistas.
David Ernesto Ricaurte Vélez