Cultura

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Una obra urbana. El artista trabajó en los años previos a 2019 la escultura de María y su madre, Ana. Aparece hoy en una calle muy turística de Cuenca.Jaime Marín / Expreso

Un artesano talla los íconos santos y urbanos de Cuenca

Se llama Polivio Sinchi y tiene 60 años esculpiendo la piedra.  Hay cerca de 10 obras suyas en iglesias y espacios abiertos

La figura de santa Ana, madre de María y Matrona de Cuenca, es una de las más recientes obras esculpidas en mármol, en alto relieve, por el artista cuencano Polivio Sinchi Tacuri.

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La imagen está colocada desde el 2019, en una de las paredes laterales de la pequeña calle de apenas 200 metros, la más antigua de Cuenca, que lleva el nombre de Santa Ana y reabierta tras 50 años de permanecer bloqueada. La efigie de María mide 1,60 metros; y, la de santa Ana, 2,80 metros, evidencian la habilidad y destreza del artesano de 75 años.

Sinchi lleva 60 años en el arte de dar golpes uniformes con martillo, combo y cincel para formar magia de los bloques de mármol. Los golpes, sutiles, parecerían que tienen ritmo, compás y sintonía para lograr figuras y formas nacidas de la inspiración del escultor. “No hay derecho a equivocaciones”, señala Sinchi al precisar que un mal golpe en la roca, es bien difícil en rectificar, y la piedra se desperdicia.

El amor a trabajar en mármol nació a sus 15 años de edad, cuando un primo suyo, Julio Segundo Quishpi, reconocido escultor cuencano, invitó a unos seis amigos a aprender el oficio. “De los seis, solo dos logramos aprender. En mi caso, se convirtió en mi sustento y la vida misma”, anota Polivio.

En los primeros años y tras aprender a sacar formas a la roca, fue parte de un grupo de trabajadores escultores de una empresa privada, a la que se le contrataba para trabajos de esculpido. “Las obras hacíamos nosotros, los obreros, mientras que el crédito se lo llevaba la empresa”, dice Polivio, al tiempo de indicar que fue por esto que decidió en algún momento independizarse.

De eso son ya 55 años. Reconoce que fue gracias al gran nivel de su trabajo sobre la piedra, que se le encomendó la realización de bustos de personajes célebres, entre ellos, Jaime Roldós Aguilera y Federico Proaño Márquez.

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Entre sus trabajos, uno de ellos, forman parte del decorado de su vivienda. Se halla en la mitad de la sala, es una tumba en forma de un ángel de rodillas. El ángel tiene su mano izquierda sobre la frente, y en la mano derecha sostiene una corona de flores. La base de la figura, algo alargada, sirve para guardar los restos cremados de su familia luego de la muerte, señala.

“Somos cuatro, mi esposa Luisa, mis dos hijos y yo”, quienes hemos decidido que sea la tumba familiar de los Sinchi- Vivar, anota el creador de arte.

Con pasión, destreza, ingenio y mucha paciencia, el artista ha formado innumerables figuras como delfines, tortugas y águilas, con una habilidad notable, donde ha logrado que todas las piezas esculpidas cobren vida.

El trabajo en mármol, a diferencia de otros artes, no tolera errores. Se requiere de una mano firme y precisión para tallar la obra con paciencia y las herramientas exactas y correctas para evitar dañar el material. En error, hará que el mármol se rompa y será imposible corregir, recalcó Polivio. La marmolería es un arte muy antiguo, pues los trabajos en este material se evidencian en las 17 iglesias coloniales del centro histórico de Cuenca. Ahí están los de mármol. Algunos altares de esas iglesias están también elaborados en mármol. Sinchi señala que el oficio no desaparecerá mientras haya inspiración y sea valorado dentro y fuera del país.

Su reciente trabajo, santa Ana y María, es un nuevo ícono turístico e histórico de la capital azuaya.

Los artistas que tallan la piedra

Es uno de los tres marmoleros, los más antiguos, que mantienen la tradición de dar formas a la piedra.

En esa lista se encuentra Azucena Reino y su esposo José Alberto Álvarez, quienes en principio elaboraban lápidas y con el tiempo fueron incorporando creaciones inspiradas en animales, muy apetecidas en el exterior.

Esta pareja de artesanos ha perfeccionado esta técnica de dar forma al mármol, y han impartido este oficio a sus hijos. Está también Víctor Galarza que, junto a sus familiares, transforman la noble piedra de mármol en verdaderas obras de arte y se trata de un trabajo artesanal donde elaboran llaveros en forma de animales, trabajados en mármol donde ellos mismos dibujan, unen y pulen las piezas.