República Democrática de Alemania (RDA)
Turistas y coleccionistas mantienen rodando al 'Trabant', el icónico coche de la RDA
El 30 de abril de 1991 salía de la línea de montaje de la fábrica de Sachsenring, en la ciudad sajona de Zwickau, el último Trabant

El especialista en coches clásicos y mecánico de Trabant, Glenn Kuschan, presenta dos Trabant históricos en su taller de Borkheide el 30 de septiembre de 2025.
Lo que se debe saber
- A 35 años del último Trabant, este auto de la RDA sigue en Berlín como atracción turística clave.
- Turistas y ex ciudadanos conducen hoy el mítico Trabi en rutas guiadas por el centro de Berlín.
- Fabricado en Zwickau hasta 1991, el Trabant subsiste hoy como objeto de culto y vehículo clásico.
El Trabant, el mítico coche que produjo la extinta República Democrática de Alemania (RDA), aún recorre las calles alemanas 35 años después de que su último modelo saliera de la fábrica, gracias a haberse convertido, además de en un objeto de coleccionistas, en una atracción turística en ciudades como Berlín.
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El 30 de abril de 1991 salía de la línea de montaje de la fábrica de Sachsenring, en la ciudad sajona de Zwickau, el último Trabant, coche cariñosamente llamado "Trabi" en la Alemania Oriental.
Con su fabricación terminó un capítulo de la historia industrial de Alemania.
Aquel Trabant, modelo 1.1, tenía un motor de Volkswagen, empresa que acabó haciéndose con las instalaciones que otrora pertenecieran a la VEB, la firma estatal extinguida en 1991 y creadora de estos característicos vehículos, convertidos en el "coche nacional" de la Alemania comunista.
Aquel fue el último de los casi cuatro millones de Trabants que se estima fueron fabricados en la RDA, pero el paso del tiempo no ha eliminado del paisaje urbano a estos pequeños coches.
Un centenar de "Trabis" en Berlín
En el centro de Berlín, un centenar de estos vehículos sirve a una empresa turística para realizar rutas guiadas por la capital alemana, en las que los turistas conducen un "Trabi" detrás del "Trabant" tuneado que maneja el responsable de la visita histórica.
Markus, un berlinés de mediana edad criado en la parte oriental de la ciudad, dijo a EFE, tras aparcar el "Trabi" con el que hizo la visita guiada, que era la primera vez que volvía a conducir uno de estos coches después de 35 años.
"Viví en la RDA y tenía uno entonces, y por eso hice la visita guiada. Yo empecé a conducir con uno de estos coches", contó Markus, quien actualmente tiene un Ford y que describió al "Trabi" como un coche "muy analógico, viejo, fácil, rústico y ruidoso".
Fabricado en plástico duro sobre un chasis de acero a partir de 1957, el Trabi ofrecía un confort muy limitado, incluso para los coches del parque automóvil germano de mitad del siglo pasado.
Aún así, se ganó un lugar en los corazones de los alemanes del este, y aún en la actualidad se mantienen activos grupos de aficionados de los "Trabis" que organizan encuentros en los que celebran estos vehículos y exhiben cómo los mantienen en buen estado.

Vista de vehículos Tranbant en la empresa turística TrabiWorld, ubicada en el centro de Berlín.
Un vehículo clásico
Según lo define la radiotelevisión de los estados federados orientales de Sajonia-Anhalt, Sajonia y Turingia (MDR), el Trabant es un "coche de culto".
Tanto es así que las autoridades los reconocen como un "vehículo clásico" al que se le puede permitir circular, previa matriculación especial, pese a no respetar los actuales estándares medioambientales.
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"Me gusta que haya algo así, es parte de la historia alemana", dijo Markus, en alusión a las visitas guiadas que se organizan por Berlín a bordo de "Trabis".
Junto a Markus, Angela y Beate, dos primas exberlinesas del este, han dado la vuelta por Berlín en estos coches por revivir una experiencia del pasado.
"Ha sido una experiencia estupenda. Antes siempre íbamos con el Trabi, y ha sido estupendo volver a recuperar algo del pasado 35 años después", contó Angela a EFE junto a su prima.
De las dos, Beate es la que tuvo en su día un Trabant, aunque tuvo que esperar doce años, dado que la ineficiente industria de la RDA obligaba a superar como cliente largas listas de espera.
Pagó por su "Trabi" 11.000 marcos orientales (unos 1.100 euros), pero poco después de la caída del muro, en 1989, lo vendió por 100 (unos 10 euros) y se compró un Volkswagen Polo.