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Diario Expreso Ecuador

Sebastián Corro: el ‘topito’ de 10 años que rescató mascotas tras el terremoto en Venezuela

Con apenas 10 años, Sebastián Corro se unió a las brigadas de rescate en Venezuela y salvó dos mascotas tras el devastador terremoto

Luego del terremoto, Venezuela se centra en retirar los escombros y en recuperar los cuerpos de las víctimas, tras la partida de los rescatistas.

Luego del terremoto, Venezuela se centra en retirar los escombros y en recuperar los cuerpos de las víctimas, tras la partida de los rescatistas.Foto: EFE

Valeria Alvear
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Tras el devastador terremoto del 24 de junio de 2026, miles de rescatistas nacionales e internacionales llegaron al norte de Venezuela para apoyar a las comunidades afectadas. Entre ellos destacó un voluntario poco común: Sebastián Corro, un niño de apenas 10 años que decidió sumarse a las labores humanitarias y que ya logró rescatar con vida a dos mascotas atrapadas entre los escombros.

Su compromiso y entusiasmo llamaron la atención de los brigadistas mexicanos de Los Topos, quienes comenzaron a llamarlo cariñosamente el "topito venezolano", un apodo que hoy simboliza la esperanza en medio de la tragedia.

Un niño entre los rescatistas

Acompañado por su abuelo, Cristóbal Corro, integrante de una brigada local de rescate, Sebastián recorre las calles de Caraballeda, uno de los sectores más golpeados de La Guaira, en la costa cercana a Caracas.

Aunque su corta edad le impide participar en operaciones de alto riesgo, el menor colabora en distintas tareas logísticas y de apoyo a los equipos de emergencia, siempre bajo la supervisión de los rescatistas.

Gran parte de los edificios que colapsaron en el terremoto del 24 de junio en La Guaira fueron precisamente los construidos por los gobiernos de Chávez y Maduro.

Gran parte de los edificios que colapsaron en el terremoto del 24 de junio en La Guaira fueron precisamente los construidos por los gobiernos de Chávez y Maduro.Archivo Expreso

Equipado para ayudar

Con un casco provisto de linterna, lentes de protección, chaleco con la bandera de Venezuela y la insignia de la Estrella de la Vida, además de una bandolera y botas impermeables con estampado militar, Sebastián se prepara cada día para acompañar las jornadas de rescate.

En su cinturón lleva unos guantes junto a una identificación con la inscripción "S. Corro", mientras asegura que ha estado colaborando "desde que empezó el terremoto". El niño, que cursa el cuarto grado de primaria, pasa sus días entre maquinaria pesada y montañas de escombros, donde antes existían viviendas y edificios.

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El sueño de convertirse en rescatista

"Yo quiero ser rescatista", afirma Sebastián con convicción. Durante las operaciones ha compartido con brigadistas provenientes de Brasil, Chile, Estados Unidos y México, estos últimos responsables de bautizarlo como el "topito venezolano".

Su casco refleja el cariño que se ganó entre los equipos internacionales. En él puede leerse un mensaje firmado por integrantes de Los Topos: "Para Sebastián, con mucho cariño y respeto de parte de Los Topos".

El menor asegura que su mayor sueño es convertirse en rescatista profesional y viajar a cualquier parte del mundo donde ocurra un desastre natural para ayudar en labores de búsqueda y salvamento.

El orgullo de su abuelo

Para Cristóbal Corro, de 68 años, acompañar a su nieto en esta experiencia representa un motivo de orgullo.

"Este es mi nieto, mi nietico; es mi tesoro", expresa con emoción.

Además, explica que Sebastián se encuentra en un proceso de aprendizaje y que incluso sueña con crear una brigada escolar de primeros auxilios en su escuela para enseñar a otros niños la importancia de la preparación ante emergencias.

Mientras tanto, ambos recorren los refugios y centros de distribución de ayuda en La Guaira, colaborando en tareas logísticas y apoyando a las familias damnificadas.

El rescate de un gato y un perro

Aunque por razones de seguridad Sebastián no ingresa a las edificaciones colapsadas, su abuelo asegura que el menor ya protagonizó dos rescates que emocionaron a la comunidad.

"Rescató a dos animalitos: un gato y un perrito", relata Cristóbal, quien resume el compromiso de ambos con una frase: "Estamos donde nos necesiten".

La historia del pequeño voluntario ha cobrado especial relevancia porque, tras los terremotos, cientos de familias comenzaron a publicar en redes sociales fotografías y mensajes para localizar a sus mascotas desaparecidas. Paralelamente, los refugios para animales también se vieron sobrepasados por la emergencia.

Uno de los servicios con mayor demanda ha sido la atención veterinaria del hospital de campaña instalado por El Salvador en Catia La Mar, donde decenas de mascotas heridas reciben asistencia tras el desastre.

Según datos de la ONU, las labores de búsqueda y rescate movilizaron a 2.786 especialistas de 31 países, luego del terremoto que dejó más de 4.930 fallecidos y más de 16.700 personas heridas en Venezuela. En medio de esa tragedia, la historia de Sebastián Corro se ha convertido en uno de los rostros más esperanzadores de la recuperación.

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