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Diario Expreso Ecuador

25 AÑOS DEL 11S

El mundo que desapareció el 11S: así cambió todo tras la caída de las Torres Gemelas

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 no solo dejaron casi 3.000 muertos. También contribuyeron a transformar el orden mundial de las últimas décadas

Una persona observa una histórica portada de TIME sobre los atentados del 11S, con el actual skyline de Nueva York como telón de fondo.

Una persona observa una histórica portada de TIME sobre los atentados del 11S, con el actual skyline de Nueva York como telón de fondo.Archivo + IA

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El mundo que despertó el 12 de septiembre de 2001 ya no era el mismo. Un día antes, dos aviones habían atravesado las Torres Gemelas de Nueva York, otro había golpeado el Pentágono y un cuarto se había estrellado en Pensilvania. Casi 3.000 personas habían muerto. Pero mientras Estados Unidos todavía buscaba sobrevivientes entre los escombros, comenzaba otra transformación mucho menos visible: el orden mundial que había dominado desde el final de la Guerra Fría empezaba a resquebrajarse.

Hasta entonces, Estados Unidos parecía haber llegado a la cima de su poder. La Unión Soviética había desaparecido una década antes, la economía estadounidense atravesaba una etapa de enorme prosperidad y Washington encabezaba un mundo prácticamente unipolar. Para buena parte de Occidente, los años noventa habían alimentado la sensación de que el crecimiento económico, la globalización y la democracia liberal marcarían el rumbo del nuevo siglo.

Las Torres Gemelas se llevaron también parte de aquella certeza.

A 25 años de los atentados, expertos consultados por la agencia EFE coinciden en que el 11S abrió una etapa que llevó a Estados Unidos a concentrar enormes recursos políticos, militares y económicos en la lucha contra el terrorismo. Mientras Washington se involucraba en las guerras de Afganistán e Irak, China crecía hasta convertirse en una potencia capaz de disputar su influencia global.

El colapso de las Torres Gemelas dejó una enorme nube de polvo y escombros sobre Nueva York durante los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El colapso de las Torres Gemelas dejó una enorme nube de polvo y escombros sobre Nueva York durante los atentados del 11 de septiembre de 2001.Archivo Expreso

Del apoyo mundial a una guerra que dividió a Occidente

La reacción inicial a los atentados fue de solidaridad con Estados Unidos. “El apoyo global a Estados Unidos aumentó después del 11S”, incluso dentro del mundo árabe, explica a EFE Stacie E. Goddard, experta en seguridad internacional y profesora del Wellesley College de Massachusetts.

La invasión de Afganistán en 2001 contó con el respaldo de la OTAN. El objetivo era combatir a Al Qaeda y al régimen talibán que le había dado refugio. Pero dos años después llegó Irak.

El Gobierno de George W. Bush justificó la invasión, entre otros argumentos, con la existencia de armas de destrucción masiva en manos del régimen de Sadam Hussein. Esas armas nunca fueron encontradas y la guerra terminó dividiendo a los aliados de Washington.

Para Goddard, lo ocurrido después del 11S —desde la guerra de Irak hasta las violaciones de derechos humanos vinculadas a la lucha antiterrorista y la posterior retirada de Afganistán— terminó socavando la posición internacional de Estados Unidos y su capacidad para promover un orden mundial liberal.

La potencia que había recibido una ola de solidaridad después de ser atacada comenzaba a perder parte de su credibilidad.

Fotografía del 31 de agosto de 2026 que muestra una flor puesta en el Monumento y Museo Nacional del 11 de Septiembre en Nueva York (Estados Unidos).

Fotografía del 31 de agosto de 2026 que muestra una flor puesta en el Monumento y Museo Nacional del 11 de Septiembre en Nueva York (Estados Unidos).EFE

Abu Ghraib y Guantánamo: la brújula moral bajo cuestionamiento

El costo no fue únicamente militar. Las fotografías de torturas y abusos contra prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, los centros clandestinos utilizados por la CIA y la apertura de la prisión estadounidense en la base naval de Guantánamo, Cuba, pusieron en duda los valores que Washington decía defender internacionalmente.

Mathias Risse, profesor de asuntos globales y derechos humanos de la Universidad de Harvard, sostiene que la Administración Bush centró su política exterior en enfrentar la vulnerabilidad que Estados Unidos acababa de descubrir. El resultado tuvo un costo profundo.

“La Administración de Bush violó valores que Estados Unidos había intentado exportar a otros países durante décadas”, afirma Risse.

La llegada de Barack Obama a la Presidencia en 2008 permitió recuperar parte de la imagen internacional estadounidense, pero las consecuencias de las guerras ya estaban en marcha. Estados Unidos retiró sus tropas de Irak en 2011, aunque la inestabilidad de la región no terminó con su salida. Posteriormente apareció el Estado Islámico (EI), obligando a Washington y sus aliados a involucrarse nuevamente en Oriente Medio.

Mientras Estados Unidos miraba a Oriente Medio, China crecía

Al otro lado del planeta estaba ocurriendo otra transformación. En 2001, el mismo año de los atentados, China ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC). También creó junto con Rusia la Organización de Cooperación de Shanghái.

Mientras Estados Unidos comenzaba una guerra contra el terrorismo que se extendería durante décadas, China profundizaba su apertura comercial y aumentaba aceleradamente el tamaño de su economía. Entre 1979 y 2018, según los datos recogidos por EFE, la economía china se duplicó aproximadamente cada ocho años.

Pekín se convirtió progresivamente en la “fábrica del mundo”. Su peso económico fue acompañado por mayores ambiciones territoriales, diplomáticas y geoestratégicas.

Washington detectó el cambio. Durante el segundo mandato de Obama intentó impulsar un giro estratégico hacia Asia para reforzar su presencia en el Pacífico y contrarrestar el creciente poder chino. Sin embargo, Estados Unidos seguía condicionado por los conflictos de Oriente Medio.

El mundo unipolar que parecía consolidado antes del 11S estaba desapareciendo.

Las Torres Gemelas del World Trade Center se desploman tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

Las Torres Gemelas del World Trade Center se desploman tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.Archivo EXPRESO

De las “guerras eternas” a Donald Trump

El desgaste provocado por Afganistán e Irak no quedó limitado a la política exterior. También penetró en la política interna estadounidense.

El historiador Nathan Citino, de la Universidad de Rice, considera que incluso el ascenso político de Donald Trump resulta difícil de explicar sin tomar en cuenta el cansancio producido por las llamadas “guerras eternas”.

“Sin esas ‘guerras eternas’ (en Irak y Afganistán), no creo que Donald Trump hubiera tenido el éxito político que ha tenido”, señaló el historiador, según recoge EFE.

Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca en 2017 con un discurso crítico del intervencionismo estadounidense y regresó al poder en 2025. Sin embargo, la promesa de alejar a Estados Unidos de los conflictos de Oriente Medio volvió a enfrentarse con la realidad geopolítica.

Durante su segundo mandato, Washington ha vuelto a involucrarse, junto a Israel, en una guerra contra Irán. Una encuesta de The Washington Post citada por la agencia mostraba en julio que más de dos tercios de los estadounidenses consideraban que esa batalla “no merece la pena”.

Para Citino, la conclusión es incómoda: “Creo que no hemos aprendido la lección del 11S en lo que se refiere a los límites del poder militar”.

25 años después: un mundo muy distinto

La imagen del planeta en 2026 tiene poco que ver con aquella de la mañana del 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos continúa siendo una potencia central, pero ya no domina un escenario internacional prácticamente unipolar. China disputa su influencia, Rusia mantiene su peso militar y otras potencias, como India, ganan protagonismo.

Al mismo tiempo, existe un mayor escepticismo hacia el multilateralismo y las instituciones que habían acompañado el orden internacional posterior a la Guerra Fría.

El 11S no explica por sí solo todas esas transformaciones. Pero abrió una etapa en la que Estados Unidos dedicó buena parte de su poder a combatir una amenaza que había irrumpido aquella mañana desde cuatro aviones comerciales.

Por eso, 25 años después, las imágenes de las Torres Gemelas derrumbándose cuentan algo más que la historia de un atentado. Marcan el final simbólico de una época en la que Occidente creyó que había dejado atrás sus grandes amenazas y que el liderazgo estadounidense no tenía un rival capaz de disputarlo.

El 11 de septiembre de 2001 acabó con esa certeza. Y el mundo que surgió de sus escombros todavía está intentando definir quién tiene el poder.

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