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Diario Expreso Ecuador

Política internacional

La crisis de la Embajada de Ecuador y los Juicios a Raúl Castro

Análisis | La revisión de antiguos casos atribuidos al régimen cubano no solo alcanza denuncias por derechos humanos y narcotráfico

Un par de bicitaxis fue captado este 11 de julio frente al Capitolio de La Habana (Cuba), mientras el país padece el segundo apagón eléctrico nacional de esta semana y el cuarto del año.

Un par de bicitaxis fue captado este 11 de julio frente al Capitolio de La Habana (Cuba), mientras el país padece el segundo apagón eléctrico nacional de esta semana y el cuarto del año.EFE

Fernando Insua Romero
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Durante décadas, lo que mantuvo intacto al régimen cubano fue la épica de la revolución y una visión romántica sostenida por amplios sectores de la izquierda latinoamericana y hasta por quienes no eran precisamente de izquierda. Con Fidel se fotografiaron desde Allende hasta Febres-Cordero, Alan García y Obama. Cuba era, a todas luces, un referente político y, cuando convenía, ideológico.

La caída de la Unión Soviética no produjo el colapso del régimen, pero inició el desgaste de su épica. Luego llegó internet. Por primera vez, los propios cubanos comenzaron a contar su realidad sin intermediarios. Los apagones y la escasez dejaron de ser propaganda yanqui y la emigración dejó de ser una cifra fría.

La realidad económica de la isla hizo cada vez más difícil atribuir exclusivamente al embargo los problemas de una economía con profundas anomalías estructurales, fruto de una ineptocracia donde ascender en el Partido Comunista, o simplemente sobrevivir dentro de él, parecía más importante que producir.

Reapertura de expedientes históricos

A ello se sumaron generaciones de cubanos en el exilio y una estrategia desde Washington para estrechar el cerco con acciones financieras y jurídicas contra figuras del castrismo y forzar cambios en un régimen que gobierna desde 1959.

Esta ofensiva no se limita a denunciar el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate ni a las acciones contra GAESA, el todopoderoso conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas. Lo que parece estar ocurriendo es algo más amplio: la reapertura de expedientes históricos que durante años permanecieron archivados para aumentar el aislamiento internacional del régimen.

Muchos ecuatorianos se sorprendieron al ver que, en medio de las acciones judiciales contra Raúl Castro, reapareciera una referencia a la crisis de la Embajada del Ecuador en La Habana en 1981 y a otros ataques contra sedes diplomáticas. No es casualidad. El abogado cubano Domingo Delgado solicitó recientemente a la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida investigar la posible responsabilidad de Raúl Castro, Ramiro Valdés —fallecido hace pocos días— y otros altos funcionarios cubanos en aquellos hechos. Pero veamos qué ocurrió.

Apenas unos meses antes, el gobierno de Jaime Roldós había restablecido relaciones diplomáticas con Cuba. Poco después, catorce ciudadanos cubanos buscaron refugio en la Embajada del Ecuador en La Habana. La respuesta fue una operación ejecutada por efectivos armados de la seguridad cubana y del Ministerio del Interior, dirigido por Raúl Castro, que ingresaron en la legación diplomática para capturar a los asilados. Quito protestó formalmente y Roldós negó haber autorizado una acción semejante.

Incómodas ventanas al mundo

Tampoco fue un episodio aislado. Un año antes, la crisis de la Embajada del Perú había mostrado hasta qué punto miles de cubanos estaban dispuestos a salir de la isla. Más adelante vendrían incidentes en sedes diplomáticas europeas; ni siquiera la del Vaticano se salvó. 

También hubo presiones sobre legaciones que acogían refugiados, y hasta la Embajada de México sufrió una incursión, mientras sectores de la izquierda mexicana (ironía histórica)presionaban para que Fidel Castro saliera bien librado. 

Para el régimen cubano, aquellas embajadas se habían convertido en incómodas ventanas al mundo, y a quienes buscaban libertad y pan se los presentaba como “traidores a la revolución”, por eso décadas después estos casos se abren para alimentar procesos ya existentes contra la gerontocracia Cubana y el presidente Nominal de Cuba Diaz- Canel .

Y si un episodio ocurrido hace cuarenta y cinco años vuelve hoy a formar parte de las discusiones sobre las responsabilidades históricas del régimen cubano, resulta inevitable preguntarse qué otros capítulos aparentemente archivados podrían reaparecer. El caso Ochoa, las viejas sospechas sobre vínculos con el narcotráfico en los años ochenta, las confiscaciones y las denuncias de violaciones a los derechos humanos podrían volver a ser examinados bajo una luz distinta. Y uno de esos expedientes lleva el escudo del Ecuador.

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