Las voces que exigen que el río vuelva a su gloria del pasado
Expertos plantean en un foro la guía de ruta para devolverle la vida al Guayas. Proponen construir parques fluviales, puertos y destruir obras locales en desuso

Los expertos argumentan que la desolación del río se hace presente ante la falta de actividades.
“No es posible que con tantas oportunidades para traer ingresos y visitas a Guayaquil, el río Guayas no sea más que un adorno. Esa realidad debe ya cambiar, no podemos esperar más tiempo”, coincidieron ayer los profesionales que, en la segunda edición del Foro Río Guayas, insistieron en la necesidad de retomar la navegabilidad del afluente.
Que el Guayas debe tener vida, que debe servir como medio de transporte y turístico, y que hay formas de reactivarlo aun cuando son evidentes los riesgos que ahora constituyen el islote El Palmar, los nuevos puentes y las estructuras en desuso, sentenciaron; detallando a EXPRESO la ruta de guía que se necesitaría.
Para Rafael Espinosa, presidente del Colegio de Ingenieros Navales del Ecuador, lo que urge son alianzas público-privadas que den cabida a proyectos que permitan darle distintos usos al río. “No es necesario que solo el Estado proponga soluciones, si se permite abrir las puertas de la empresa privada, hay proyectos que pueden generar un punto de cambio en Guayaquil”, advirtió.
Como ejemplos, cita que se construyan parques fluviales que no requieran de mayor infraestructura (a fin de que el impacto ambiental sea mínimo), e incentiven los paseos en el afluente. Además hace énfasis en la reforestación de manglares para que el ecosistema natural permanezca vivo y se multiplique, y se cree incluso una especie de muro natural que proteja al entorno.
Para Víctor Hugo Yépez, exdirector del servicio de dragas de la Armada, también presente en la jornada, la conciencia ambiental es lo que necesita más que nunca la sociedad para no dejar de lado la utilidad de este cuerpo de agua. “Por años se han inaugurado obras como los malecones, para que los nombres de los políticos queden ahí grabados, pero hay alternativas ecológicas viables que urgen hacerse. La remodelación de obras inutilizadas, por citar un caso, es indispensable”, precisó.
En este punto, él se refirió al puente que une a Guayaquil con Santay, y que en reiteradas ocasiones se ha visto afectado por los choques de embarcaciones. “La estructura no solo que no ha cumplido con su cometido, la misma forma de hacer turismo y su uso por los locales es deficiente, por lo que su presencia perjudica más la libre navegación”, indicó.
Víctor Hugo además explica que el dragado es una solución viable, pero no es la única ni la que le devolverá la vida al Guayas. “Son varias las opciones para darle un debido uso recreativo. Tenemos la posibilidad de deshabitar las llanuras de inundación, pero con la idiosincrasia, es algo difícil ahora. Esa limpieza ayudaría a evitar las sedimentaciones, lo que entonces permitiría que se pueda navegar. Son opciones viables”, señaló.
Para Camilo Delgado, exgerente de Astinave, la construcción de puertos sería la salida ideal para que al río se lo vea como utilidad. “Con el crecimiento de la ciudad y el tráfico vehicular que se genera a diario, la vía marítima es la opción para aliviar los embotellamientos del día a día. Hoy, Guayaquil tiene un canal de navegación señalado por la Armada del Ecuador, pero pese a ello no se le da mayor uso”, indicó.

Los ponentes exponen las problemáticas que dificultan el uso del río Guayas
A su juicio, el problema en este punto no está en que no haya espacios para navegar, sino infraestructura en la que puedan entrar y salir los botes. “Si la Alcaldía y la Prefectura, de la mano de la empresa privada, se enfocaran en esta realidad, los paseos y la movilidad sobre el río serían un hecho. Y la razón y el enganche para fortalecer la imagen e identidad de Guayaquil”, añadió.
“Ahora tenemos los carros, que contaminan demasiado, con los buques sería menor impacto y se llega en menos tiempo. Lo único que falta, por lo tanto, son los puertos e inculcar en la ciudadanía que no solo tenemos un gran adorno de agua a nuestro lado”, pensó.
Para el comandante Jimmy Pozo, subdirector de Operaciones Marítimas, uno de los problemas más grandes que enfrentan el Guayas, es la inseguridad que presenta las embarcaciones informales en el Golfo de Guayaquil, y es a ello a donde todos deben apuntar.
“Aproximadamente hay 20.000 embarcaciones que navegan en toda esta área y más del 60 % se encuentran en la informalidad. Eso hay que regular. Solo así la navegabilidad, la ahora existente, será segura”, dice.
Pozo advirtió que la entidad a la que representa está ya trabajando en un plan de seguridad marítima. “Hemos dividió en seis grandes sectores el golfo, para emplear unidades de guardacostas, helicópteros, unidades de exploración, con la finalidad de reducir las amenazas que existen”, comentó.
- Malestar. Causas del porqué no se le da uso
Fernando Donoso, exministro de Defensa Nacional, durante su exposición explicó que las infraestructuras no usadas causan mayor malestar en el río que el mismo islote El Palmar.
Entre los problemas que detalló Donoso están la aerovía y el puente de la isla Santay que generan malestar para el cruce de buques y barcazas hasta los astilleros de Durán.
Recordó que cinco embarcaciones han colisionado con el puente.
Comentó que otro de los problemas de riesgo constante son las líneas de alta tensión de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL). “Una de estas torres se encuentra en el centro de la vía, a menos de 1.000 yardas del canal de navegación... Los 2.300 voltios que conduce son un peligro”, puntualizó.