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Diario Expreso Ecuador

Susan Salinas organiza a los vecinos para transformar Urdesa y construir una mejor Guayaquil

Desde Urdesa Futura, ha impulsado la organización vecinal como una herramienta para recuperar espacios públicos, fortalecer el civismo y promover el liderazgo

Susan Salinas, lideresa de Urdesa.

Susan Salinas, lideresa de Urdesa.MIGUEL CANALES

Juan Ponce Merchán
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Lo que debes saber

  • Convencida de que los vecinos no pueden esperar únicamente la acción de las autoridades, Susan Salinas ha liderado iniciativas para mejorar la ciudadela. 
  • Promueve el civismo, el trabajo comunitario y una mayor participación de las mujeres en la construcción de ciudad.

Esta historia forma parte de "Ellas para Ellas: Mujeres que mueven Guayaquil", el especial de EXPRESO por los 491 años de Guayaquil, que reúne a mujeres cuyas ideas, liderazgo y trabajo transforman la ciudad desde distintos ámbitos. En esta entrega, conocemos la trayectoria de Susan Salinas, la lideresa barrial que fortalece la comunidad de Urdesa en Guayaquil.

No quedarse de brazos cruzados, pese a las vicisitudes o los días amargos, es la convicción que mueve cada día a Susan Salinas. Cuando se le pregunta qué significa hacer comunidad en una Guayaquil golpeada por problemas urbanos que se han agudizado, su respuesta radica en que la ciudadanía debe enfocarse en lo positivo y actuar. Hoy, asegura, los vecinos de la ciudadela Urdesa comienzan a cosechar los frutos de ese trabajo.

Aunque el sector, considerado durante años uno de los jardines del norte de la ciudad, también enfrenta episodios de inseguridad y deterioro, Salinas y otros moradores decidieron no depender únicamente de las autoridades. Desde Urdesa Futura, organización que integra a vecinos de Urdesa Central, Urdesa Norte y Lomas de Urdesa, han ejecutado iniciativas para fortalecer el barrio y recuperar espacios.

Susan Salinas convirtió la organización vecinal en una herramienta para recuperar espacios, mejorar el alumbrado y fortalecer el civismo en Urdesa.

Susan Salinas convirtió la organización vecinal en una herramienta para recuperar espacios, mejorar el alumbrado y fortalecer el civismo en Urdesa.

En la cancha de Lomas de Urdesa, uno de los puntos de encuentro más concurridos del sector, Susan dialoga con un equipo de EXPRESO mientras dos vecinos juegan tenis. Bajo un sombrero que la protege del intenso sol guayaquileño, habla con entusiasmo de la ciudad que celebra sus 491 años de fundación.

El trabajo comunitario nace del civismo

Para ella, el trabajo comunitario nace del civismo. “Es una labor cívica y patriótica de la que debemos sentirnos orgullosos. Como mujeres y madres debemos inculcarles a nuestros niños y adolescentes que no podemos vivir en la individualidad, sino en comunidad. Debemos pensar en la familia, pero también en el vecino. Así logramos un mejor sector y una mejor ciudad”.

Uno de los principales logros que ha marcado su gestión ha sido consolidar una comunidad organizada. Pero más allá de los problemas, para Susan lo más importante ha sido crear una comunidad que entienda el valor de estar integrada y fortalecida. “Aprendimos que no podemos trabajar solos. Somos la voz que comunica a las autoridades lo que ocurre en el sector y, al mismo tiempo, colaboramos para encontrar soluciones”.

Salinas en el área deportiva de la ciudadela Lomas de Urdesa.

Salinas en el área deportiva de la ciudadela Lomas de Urdesa.MIGUEL CANALES

Entre esas acciones recuerda la recuperación del alumbrado público. “Estábamos completamente a oscuras. Recuerdo haber conversado con Álex Anchundia (gerente de Segura EP) y propusimos hacer un levantamiento de todas las luminarias dañadas. Con miembros de la directiva recorrimos el sector y desde entonces mantenemos un trabajo permanente. Una ciudad iluminada también es una ciudad más segura”, cuenta.

Pero el camino no ha sido sencillo. Muchas personas comenzaron participando, aunque con el tiempo abandonaron el proceso. Esa experiencia dejó una de las reflexiones que más la marcó. No bajó los brazos y, acota, entendió que no podía cesar y, aunque solo queden dos o tres personas, primó la perseverancia.

No hace falta grandes acciones para hacer comunidad

Para Susan, hacer comunidad no siempre implica grandes inversiones o sendos proyectos. Por este motivo alienta a que los más jóvenes tengan ese impulso para querer a la ciudad. “Quiero que sepan que esta ciudad está para acogerlos y que todos pueden aportar desde lo que saben hacer. Hay quienes pueden ayudar con manualidades, otros con tecnología o inteligencia artificial. Todos tenemos algo que ofrecer para construir una mejor ciudad”.

Cuando piensa en el legado que desea dejar, vuelve a hablar de liderazgo femenino. “Espero que las próximas lideresas continúen este trabajo. Guayaquil necesita mujeres comprometidas con su comunidad. Muchas veces tenemos la sensibilidad y el tacto para construir consensos y generar armonía. Ese es el legado que queremos dejar: más mujeres participando y fortaleciendo nuestros barrios”.

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