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Diario Expreso Ecuador

religión en guayaquil

La fe enfrenta el déficit de sacerdotes en Guayaquil

En Guayaquil hay 161 iglesias en las que están distribuidos 200 párrocos. El incremento de aspirantes a presbíteros es visto con optimismo por la Arquidiócesis

Asistencia. En las iglesias del centro, como San Francisco, a diario acuden fieles católicos para participar de las misas. Esta parroquia es administrada por la Orden Franciscana.

Asistencia. En las iglesias del centro, como San Francisco, a diario acuden fieles católicos para participar de las misas. Esta parroquia es administrada por la Orden Franciscana.FREDDY RODRÍGUEZ

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Lo que debes saber

  • El crecimiento de Guayaquil no solo ha transformado sus calles y barrios, también ha puesto a prueba la capacidad de la Iglesia Católica para atender a sus fieles.
  • La falta de sacerdotes obliga a redistribuir religiosos, mientras nuevas zonas de la ciudad demandan más presencia pastoral.
  • Pero vocaciones en alza ofrecen esperanza.

Guayaquil crece, suma habitantes y expande sus barrios, pero la Iglesia enfrenta un desafío cada vez más evidente. Los sacerdotes ya no alcanzan para cubrir todas las necesidades, y esto ha obligado a redistribuir religiosos entre parroquias, mientras algunas comunidades permanecen sin un párroco permanente y otras dependen de sacerdotes que deben multiplicarse para atender varios sectores a la vez.

Un ejemplo es Frank Delgado, sacerdote que está por cumplir una década de ministerio. Hace cuatro meses fue enviado por la Arquidiócesis a Mucho Lote 2, donde existe una comunidad de 16.000 personas. Hasta hace poco, la única parroquia que prestaba servicio en la zona era la de Metrópolis. Hoy, dice que faltaría otro para atender la demanda.

Mientras recorre el templo, que ya alberga actividades de catequesis, revela una situación que genera inquietud. “Actualmente, en Guayaquil hay cinco parroquias sin sacerdote. Están siendo cubiertas por otros sacerdotes, pero no de planta. Igual no se abastece, porque cada parroquia tiene sus propias necesidades”, explica.

Para entender qué ocurre, el religioso menciona varios factores y considera que muchos jóvenes hoy tienen otros intereses y prioridades. “Lo que ofrece el mundo llama más la atención. Lo que es de Dios les interesa muy poco”, reflexiona.

Las cifras evidencian esa realidad. Cuando ingresó al seminario, en 2009, formaba parte de un grupo de aproximadamente 90 seminaristas. Este año, solamente 22 jóvenes ingresaron al propedéutico, la etapa inicial de preparación para quienes consideran dedicar su vida al sacerdocio.

¿Qué dice la Arquidiócesis de Guayaquil?

Andrés Ulloa, promotor vocacional de la Arquidiócesis de Guayaquil, también lo confirma. “Definitivamente hay extensas zonas de la ciudad donde hay un solo sacerdote, quien hace lo que puede por atender a los feligreses”. El religioso cita casos como el sector de la Entrada de la 8, en el noroeste, donde hay un presbítero para 20.000 creyentes. Con un número así, se necesitarían al menos tres, precisa.

Sin embargo, esto no ha frenado la expansión de parroquias en los últimos años. En una de las urbanizaciones que se construyen en vía a la costa y en el sector de Villa Bonita se levantan dos capillas para abastecer la demanda de fieles en esos sectores, que han nacido en los últimos años como parte del crecimiento urbano.

Capacidad. Frank Delgado dirige la parroquia Divino Niño, en Mucho Lote II.

Capacidad. Frank Delgado dirige la parroquia Divino Niño, en Mucho Lote II.CARLOS KLINGER

“El territorio de Guayaquil está ya copado, colapsado. Abrir una iglesia nueva es como abrir una ciudadela nueva. Entonces, es difícil abrir iglesias nuevas en Guayaquil, por lo que ya no hay dónde construir. Lo que se hace es potenciar las que ya hay, o ir donde la gente está yendo”, asegura.

Existen casos como el de la iglesia San José, en pleno centro de la ciudad, que han cerrado sus puertas desde hace algunos meses, sin que se encuentre una solución para reabrirla.

El templo, una de las primeras edificaciones de hierro y hormigón armado en Guayaquil, se terminó de construir hace 100 años. Hoy está cerrada, sin que exista una explicación por parte de la Compañía de Jesús, que la administra.

Hace dos meses, durante la conmemoración de la Semana Santa, las velas colocadas al pie de la puerta cerrada mostraban la devoción de quienes expresaban su fe pese a que no hay acceso a esta iglesia, ubicada en Eloy Alfaro y Manabí, en el sector de la Bahía.

Ausencia. Aún se observan los horarios de las misas que se celebraban en la iglesia San José, que está cerrada.

Ausencia. Aún se observan los horarios de las misas que se celebraban en la iglesia San José, que está cerrada.FREDDY RODRÍGUEZ

EXPRESO intentó contactarse con Juan Cavanni, superior jesuita y encargado de la administración de la iglesia, pero no hubo respuesta a una solicitud de entrevista para conocer cuál es la situación del templo y qué planes existen para que vuelva a ser uno de los más concurridos del centro.

En medio de estos contratiempos, Ulloa destaca el trabajo pastoral de la Iglesia, que no es ajeno a la problemática de inseguridad. Él considera que los sacerdotes son respetados en los sectores más conflictivos porque se los ve como figuras neutrales, que incluso buscan la reconciliación.

Así trabaja la Iglesia

También se trabaja en la prevención, para evitar que niñas y niños sean captados por las bandas criminales. En la catequesis, donde hay entre 100 y 200 infantes por parroquia, “se les enseña que hay una forma de vida diferente”.

“La Iglesia da una propuesta para que justamente el joven que quiere una vida más tranquila y más segura pueda acercarse a la Iglesia y allí encontrarla. De hecho, también sucede muchas veces que en los mismos barrios peligrosos, cuando se sabe que un joven es activo en la Iglesia, también lo respetan, se meten menos con él, no lo presionan para que tome malos pasos”, señala Ulloa.

Él resalta el valor de trabajar en la educación de la niñez y la juventud. “Eso permite que el joven con educación se plantee otras metas en su vida. Entonces, también es otra forma de ayudar a construir una sociedad diferente, mejor, con otras opciones, con otros ideales”.

Vocaciones en alza ofrecen esperanza

El Seminario Mayor de Guayaquil recibió este año a 22 jóvenes que comenzaron el proceso para ser sacerdotes, que se extenderá por los próximos siete años. La cifra duplicó lo registrado en 2025, cuando apenas once hombres llegaron a este centro de formación, ubicado en la avenida del Bombero, según mencionó el promotor vocacional de la Arquidiócesis de Guayaquil, Andrés Ulloa.

Ese crecimiento “se adjudica sobre todo al hecho de que la iglesia sigue trabajando con jóvenes”, dice Ulloa.

Preparación. Kene Sánchez (i) y Juan Carlos Donoso estudian para el sacerdocio en el Seminario Mayor.

Preparación. Kene Sánchez (i) y Juan Carlos Donoso estudian para el sacerdocio en el Seminario Mayor.MENOSCAL GERARDO

Leonardo Garcés, de 28 años, reside desde hace un mes en este lugar. Él cuenta que la separación de sus padres lo empujó a buscar la Iglesia desde adolescente y que su vocación fue algo que “se fue dando poco a poco”.

Con él coinciden Juan Carlos Donoso y Kene Sánchez, quienes están en su séptimo y cuarto año de seminaristas, respectivamente. Ambos dicen que la oración frecuente y la guía espiritual son claves para discernir sobre un posible llamado a la vida sacerdotal.

¿Quién elige?

Son los obispos (la Arquidiócesis de Guayaquil tiene tres) quienes analizan las necesidades de cada parroquia y determinan qué sacerdote reúne el perfil para liderarla.

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