Guayaquil: En la Coviem se encierran por temor a la delincuencia
Los vecinos señalan que los antisociales ingresaban a las peatonales para cometer delitos. Los asaltos en las calles se acentúan. Piden más patrullaje

Varias manzanas de la ciudadela Coviem están cerradas por decisión de los propios vecinos, quienes están cansados de lidiar con los delincuentes que ingresaban a desmantelar las casas.
Los continuos robos que ocurren en la ciudadela Coviem, en el sur de la ciudad, han obligado a los moradores a instalar puertas y rejas metálicas para cerrar calles peatonales y abiertas al tránsito. El objetivo: impedir el ingreso de personas ajenas al sector.
Las manzanas 20, 21, 25, 26, 30 y 31 han sido las primeras en adoptar esta medida, debido al robo que sufrieron más de cinco viviendas.
“De noche venían carros desconocidos que se quedaban bastante tiempo en el sector; aprovechaban que uno se iba a dormir para meterse a las casas a robar. Un día los vecinos decidimos reunirnos para adoptar medidas que nos devuelva la tranquilidad. Por ese motivo decidimos colocar las rejas”, comenta María Elena Leiva, administradora de las manzanas cercadas, quien fue víctima del hampa, ya que al carro de su esposo se le llevaron el cerebro.
Personal de la Policía que controla la zona dice que diariamente realizan patrullajes. No obstante, reconocen que aún no hay los resultados que desean los moradores.

Algunas calles y callejones de la ciudadela permanecen a oscuras por la poca densidad del alumbrado público.
Jacinto Pazmiño, quien habita en la manzana 25, dijo que los robos a domicilios han disminuido desde que se colocaron las puertas, pero que continúan los asaltos a transeúntes, especialmente en las vías principales de la mencionada ciudadela que colinda con la Sopeña, Los Esteros y la Isla Trinitaria, zonas donde la inseguridad ha ganado terreno.
La semana pasada, a tres cuadras de la casa, dos personas que viajaban en una moto le arrancharon el celular a mi sobrino. Dos días después, a mi vecina se le llevaron la cartera a pocas cuadras de su vivienda. “Encerrados estamos algo tranquilos”, menciona Pazmiño, quien señala que para costear estos servicios la comunidad invirtió aproximadamente 6.000 dólares solo en cuatro cercas metálicas que protegen el ingreso. Mensualmente deben pagar 25 dólares para la vigilancia privada de tres guardias de seguridad. “Son gastos que debemos hacer si no queremos ser víctimas de la delincuencia”, recalca.
Y si bien los vecinos han logrado recuperar la paz dentro de sus casas, en la calle es otra historia. “Cuando salimos corremos peligro porque los hampones están al acecho de sus víctimas”, narra preocupado Eduardo Cortez, quien habita hace diez años en la manzana 22, que junto a la 27 y 28 también han sido cerradas con puertas y rejas. Y sobre estas han colocado concertinas (alambres de púa) para evitar que trepen las cercas.

La acumulación de basura en las calles, es otro problema que preocupa a los habitantes de la ciudadela Coviem.
“No solo le roban a los transeúntes, también se llevan los accesorios de los vehículos que están estacionados en la calle. La Policía debería realizar patrullajes constantes para disminuir los asaltos”, exclama María Donoso, otra moradora.
El subteniente Washington Jiménez, encargado del subcircuito 3, que abarca las zonas de la Coviem, La Fragata, cooperativa Santiago de Guayaquil, Los Esteros, entre otras, reconoce que los agresores son reincidentes. “Pero cuando los capturamos a veces no hay evidencia ni denunciante porque las víctimas no nos quieren acompañar a la Fiscalía para hacer conocer los asaltos que sufrieron”, narra, al reiterar que los operativos de los uniformados son constantes. También brindan atención en la comunidad.
Prohibición
Al problema de inseguridad en la zona se suma la acumulación de basura en las esquinas, así como la poca densidad del alumbrado público que deja a oscuras las calles y callejones, donde también se producen asaltos.