Fernando Aveiga vuelve al vinilo y encuentra en este formato clásico una nueva pista para su música
Aveiga apostó por un formato que parecía olvidado: el vinilo. Hoy, sus canciones vuelven a sonar en las tornamesas de DJ's que mantienen viva la cultura salsera

Fernando Aveiga apostó por un formato casi olvidado.
En una época en la que la música parece caber dentro de un teléfono y en la que las plataformas digitales permiten escuchar millones de canciones con apenas un clic, Fernando Aveiga decidió mirar hacia atrás. No para quedarse en el pasado, sino para darle una nueva oportunidad a un formato que vuelve a ganar espacio entre los amantes de la música: el vinilo.
El músico y productor ecuatoriano acaba de lanzar una recopilación en vinilo pensada específicamente para DJ's de salsa que todavía eligen este formato para construir sus sesiones. El disco reúne parte de su trabajo musical y responde a una tendencia que, aunque pueda parecer contradictoria en plena era digital, ha encontrado un público particular en ciudades y escenas salseras de Cali, Ecuador y Estados Unidos.
El lanzamiento se realizó el 31 de julio en Des Moines, capital del estado de Iowa, y fue seguido por una gira durante agosto por distintas ciudades del centro de Estados Unidos. Allí, el vinilo dejó de ser solamente un objeto de colección para convertirse nuevamente en una herramienta de trabajo: un disco que los DJ's pueden poner sobre sus tornamesas y llevar directamente a la pista de baile.
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Para Aveiga, el regreso al vinilo también tiene una historia detrás. Su relación con la música comenzó cuando tenía apenas cinco años, cuando su padre le exigió aprender a tocar el órgano. Más adelante llegó la guitarra y, durante sus años escolares en Ecuador, participó en pequeñas presentaciones y bandas de rock. Sin embargo, nunca pensó que su camino terminaría necesariamente sobre un escenario.
¿Cómo cambió su vida cuando viajó a Estados Unidos?
Su vida tomó otro rumbo cuando viajó a Estados Unidos para estudiar Economía. La separación de sus padres y la quiebra del negocio familiar hicieron que tuviera que comenzar a sostenerse por sí mismo desde muy joven.
En 2009 decidió dejar de lado su proyecto personal como líder de una banda de rock en español para convertirse nuevamente en estudiante, esta vez dentro de una agrupación de jazz latino. Allí pasó de liderar una banda a cargar instrumentos y "aprender desde abajo". Esa experiencia terminó transformando su relación con la música.
Aprendió sobre música latina, percusión y distintos ritmos de Puerto Rico, Cuba y Brasil. Y fue justamente en ese proceso donde descubrió la salsa como intérprete y compositor.
Producciones
En 2010 escribió 'Migrante', su primera composición de salsa, y la llevó a un maestro puertorriqueño para realizar el arreglo. Desde entonces comenzó una etapa de composición y producción que desembocaría en su actual proyecto musical y en la creación de nuevas producciones.
Uno de los temas incluidos en la recopilación en vinilo es 'Mary Jane y Mikaela', una canción que, según Aveiga, se mantiene desde 2014 entre las favoritas de la escena salsera vinculada a Cali. El tema logró convertirse en un estándar para instructores y bailarines de salsa sin una campaña promocional tradicional: simplemente fue publicado en YouTube y encontró su público.
Con el tiempo, comenzaron a llegar mensajes de DJs que querían llevar esa música a sus presentaciones.
Sus apuestas por Ecuador
Hoy, además de producir y componer, Aveiga está involucrado en proyectos que buscan fortalecer la producción musical ecuatoriana. Desde enero trabaja con agrupaciones del país, entre ellas Don Pancho Orquesta, Eclipsis y K-nalete, combinando composición, producción, coaching y metodologías de grabación.

Aveiga está involucrado en proyectos que buscan fortalecer la producción musical ecuatoriana.
También participa en el desarrollo de Don Pancho Guitarras, un emprendimiento de su hermano y primo quienes trabajan con lutieres ecuatorianos de ciudades como Loja, Cuenca, Santo Domingo y Manta. Las guitarras son fabricadas a mano y personalizadas para cada músico, con diseños pensados a partir de las necesidades de quienes las utilizan en estudio y sobre el escenario.
La apuesta por lo hecho en Ecuador atraviesa buena parte de sus proyectos actuales. Su nueva disquera, Hacha y Machete Records, nació también como un homenaje a sus abuelos manabitas, quienes "crecieron con estas herramientas". Fernando decidió convertir ese vínculo en una declaración de principios en torno al trabajo, la identidad y la producción musical ecuatoriana.