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Diario Expreso Ecuador

Realeza

La doble prueba de Mette-Marit: un trasplante y la condena de su hijo

La futura reina de Noruega se recupera de una intervención mientras Marius Borg Høiby cumple una condena por delitos sexuales, malos tratos y narcotráfico

Mette-Marit afronta una etapa marcada por la recuperación médica y la situación judicial de su hijo. Junto a su esposo, Haakon.

Mette-Marit afronta una etapa marcada por la recuperación médica y la situación judicial de su hijo. Junto a su esposo, Haakon.Instagram de Casa Real Noruega

Ingrid Balseca
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La condena a cuatro años de prisión de Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, ha coincidido con uno de los momentos más difíciles para la familia real. 

Apenas un día después de conocerse la sentencia, la futura reina fue sometida a un trasplante de pulmón en el Hospital Universitario de Oslo, una intervención que abre una nueva etapa marcada por una larga recuperación y un seguimiento médico permanente.

Høiby, nacido de una relación anterior de Mette-Marit al matrimonio con el príncipe heredero Haakon, fue declarado culpable de dos agresiones sexuales sin penetración, malos tratos a una expareja y posesión de 3,5 kilos de hachís. 

El tribunal, sin embargo, lo absolvió de otros dos cargos de violación, situando la pena en un punto intermedio entre las pretensiones de la fiscalía y las de la defensa.

Los fiscales habían solicitado una condena de siete años y siete meses al considerar probados los cuatro delitos sexuales investigados. La defensa, por el contrario, sostenía que no existieron violaciones y que los hechos acreditados justificaban una pena máxima de 18 meses. El fallo judicial ha alimentado un intenso debate en Noruega sobre si la sentencia resulta excesivamente severa o, por el contrario, demasiado benévola.

Mientras tanto, Høiby continúa en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad, donde permanecerá al menos hasta el próximo 13 de julio. 

Marius Borg Høiby no se controla

Tras conocerse la sentencia, solicitó nuevamente abandonar la prisión para cumplir medidas de control mediante una tobillera electrónica y residir en Skaugum, la residencia oficial de los príncipes herederos. Según sus abogados, su intención es acompañar a su madre durante la convalecencia.

El tribunal rechazó la petición al considerar que persiste un riesgo elevado de reincidencia. No obstante, también reconoció que mantenerlo encarcelado hasta la celebración del juicio de apelación, cuya fecha aún no ha sido fijada, podría resultar desproporcionado. Por ello, dejó abierta la posibilidad de estudiar alternativas en una fase posterior.

La posición de la fiscalía sigue siendo firme. El fiscal Sturla Henriksbø recordó recientemente el episodio en el que Høiby se fracturó una mano al golpear un armario después de que se rechazara otra solicitud de libertad. A su juicio, el incidente demuestra que el condenado continúa teniendo dificultades para gestionar la frustración y controlar sus impulsos.

Los cuidados después de la operación

En este contexto, el estado de salud de Mette-Marit podría convertirse en un elemento relevante en futuras decisiones judiciales. La recuperación de un trasplante pulmonar exige cuidados constantes y una vigilancia médica especialmente intensa durante el primer año.

El doctor Aleksander Sekowski, responsable de información de la Fundación Noruega para la Donación de Órganos, recuerda que un trasplante supone una mejora significativa en la calidad de vida, pero no equivale a una curación definitiva. Los pacientes deben someterse a controles periódicos y tomar medicación inmunosupresora de por vida para evitar el rechazo del órgano.

Aunque la intervención fue considerada un éxito, los riesgos persisten. Los inmunosupresores reducen las defensas naturales del organismo y aumentan la vulnerabilidad frente a infecciones. El desafío inmediato consiste en comprobar que los nuevos pulmones funcionan correctamente y que el cuerpo acepta el injerto sin complicaciones.

Limita sus funciones reales

La operación también plantea un reto institucional. Mette-Marit ocupa una posición central dentro de la monarquía noruega y su actividad pública forma parte esencial de sus responsabilidades. Consciente de ello, la Casa Real informó de manera progresiva sobre el deterioro de su estado de salud, su inclusión en la lista de espera para un trasplante y la realización de la intervención.

La transparencia perseguía un doble objetivo: mantener informada a la ciudadanía y evitar especulaciones. Sin embargo, tras conocerse la noticia surgieron dudas sobre un posible trato de favor en la asignación del órgano. Tanto las autoridades sanitarias como el Hospital Universitario de Oslo respondieron con rapidez, insistiendo en que los órganos se adjudican exclusivamente según criterios médicos de compatibilidad y gravedad clínica.

La cuestión no es menor. En un sistema basado en la confianza pública, cualquier sospecha de privilegio puede erosionar la credibilidad de un modelo que depende de la solidaridad de los donantes y de la convicción de que todos los pacientes son tratados en igualdad de condiciones.

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