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Corbatas y corbatines: cómo llevar esta tendencia en looks femeninos

Estos accesorios han trascendido el género para convertirse en potentes símbolos de estilo y profesionalismo. ¿Se animaría a usarlos?

Saint Laurent llevó la corbata a la pasarela Primavera-Verano 2025 con una propuesta de sastrería oversize, donde el look se transforma en un gesto de poder, sofisticación y estilo femenino

Saint Laurent llevó la corbata a la pasarela Primavera-Verano 2025 con una propuesta de sastrería oversize, donde el look se transforma en un gesto de poder, sofisticación y estilo femeninoVOGUE

Vanessa Tapia
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Lo que debes saber

  • Las corbatas y corbatines regresan a la moda femenina como accesorios capaces de aportar estructura, elegancia y personalidad.
  • Desde trajes sastre hasta blusas de seda, estos detalles permiten crear looks modernos, sofisticados y con un aire andrógino muy actual.
  • La clave está en equilibrar proporciones, texturas y colores para que el accesorio eleve el outfit sin endurecerlo.

Durante años, las corbatas y los corbatines estuvieron ligados a la estética masculina, a la oficina rígida o a los códigos más formales del vestir. Sin embargo, hoy regresan con un estilo mucho más libre, audaz y femenino. Ya sea con blusas, camisas oversize, trajes sastre, vestidos o incluso corsets, estos accesorios dejan de ser un simple guiño clásico para convertirse en un detalle de estilo con carácter.

Es que su encanto está precisamente en ese contraste: aportan estructura sin perder frescura, elegancia sin rigidez y un toque andrógino que eleva cualquier outfit con personalidad.

Vanguardia con estructura

La asesora de imagen Lissette Monserrate explica que la corbata en los looks femeninos ya no se ve como un accesorio prestado del armario masculino, sino como un símbolo de seguridad, modernidad y presencia. Su uso puede adaptarse a estilos elegantes, dramáticos, seductores o incluso ‘tom boy’, especialmente cuando se combina con trajes sastre entallados, camisas estructuradas o piezas de líneas limpias. La clave está en equilibrar: elegir corbatas ligeramente más delgadas o llevar nudos más relajados permite que el accesorio aporte fuerza sin endurecer demasiado las facciones.

El corbatín, por su parte, aparece como una alternativa más sofisticada, chic y con un punto de feminidad. Aunque conserva esa esencia formal que lo caracteriza, en el universo femenino puede sentirse más delicado y creativo, sobre todo “cuando se usa con camisas de cuello alto o blusas de seda, convirtiéndose en un accesorio que suaviza la estructura formal con un toque de diseño y originalidad”.

Además, Monserrate destaca que este accesorio abre la puerta a un juego más libre con las texturas. Terciopelo, encaje, telas con caída o materiales satinados permiten que tanto la corbata como el corbatín se adapten a distintos estilos y ocasiones. Así, pueden tomar un aire romántico, dramático, elegante o moderno, demostrando que su poder no está solo en la forma, sino también en la manera en que dialogan con el resto del outfit.

“La clave está en la coherencia. Un accesorio que ha sido bien elegido debe armonizar con la morfología de la persona y el mensaje que desea transmitir en ese momento”, recalca.

Arianna Guillén: Lazo con fuerza

En este look de la maquilladora y docente Arianna Guillén, el corbatín se convierte en el punto focal de una propuesta femenina, dramática y muy fashionista. El lazo satinado en tono fucsia aporta brillo, volumen y un aire teatral, mientras que el corset estructurado en el mismo color y la camisa negra crean una combinación intensa y elegante.

Esta una forma ideal de llevar el corbatín cuando se busca un estilismo con carácter porque fusiona prendas entalladas, texturas satinadas y una paleta de alto contraste que permita que el lazo destaque sin competir con el resto del outfit.

Karito Medina: Oficina con un toque chic

La corbata marrón de la creadora de contenido y maquilladora Karito Medina se integra en este look como un gesto de poder, pero con una intención mucho más moderna y femenina. Combinada con camisa blanca, blazer oversized en tono chocolate, lentes de montura marcada y medias nylon con diseño floral, deja de sentirse rígida para convertirse en un accesorio con personalidad. La clave es mezclar la estructura del sastre con detalles más sensuales o creativos, como medias estampadas, zapatos en punta o un cinturón ancho que marque la silueta.

Virginia Limongi: Rayas con actitud

En esta propuesta, la modelo y presentadora Virginia Limongi luce una corbata de rayas verde y azul que aporta un aire clásico, fresco y sofisticado, pero llevado a un terreno más editorial. La combinación con camisa blanca, rayas celestes, chaqueta corta beige y falda con volumen crea un juego de capas arriesgado, donde la corbata ayuda a ordenar visualmente el look.

Para replicarlo, lo ideal es combinarla con prendas de inspiración sastre, tonos neutros y siluetas amplias que equilibren lo masculino de la corbata con una estética femenina, moderna y pulida.

De la pasarela al armario

El regreso de estos elementos en la moda femenina no aparece como un acto aislado, varias casas de moda los han llevado a sus pasarelas recientes como un símbolo de poder. Por ejemplo, Saint Laurent, reforzó esta estética en su colección Primavera-Verano 2025 con trajes sastre de inspiración masculina, camisas y corbatas que proyectaban seguridad, estructura y una elegancia afilada. A la vez, firmas como Prada, Balenciaga y Chanel han apostado por blusas con lazo, cuellos marcados y detalles tipo corbatín dentro de propuestas más femeninas, románticas o ligeramente colegiales. De esta manera, estos accesorios dejan de estar relacionados únicamente al universo formal para convertirse en detalles capaces de cambiar la intención de un look: pueden aportar autoridad a un traje sastre, suavizar una camisa de seda o sumar un detalle chic y inesperado a una silueta femenina.

Errores que restan estilo

Aunque la corbata y el corbatín pueden elevar un look femenino, también pueden jugar en contra si no se usan con intención. Uno de los errores más comunes es elegir modelos demasiado anchos, rígidos o con nudos muy apretados, porque pueden endurecer las facciones y hacer que el estilismo se vea pesado. También conviene evitar combinarlos con prendas excesivamente formales si no hay un contraste que aporte frescura, ya que el resultado puede parecer más uniforme de oficina que propuesta de moda. Recuerde, la clave está en equilibrar proporciones, suavizar con texturas, cuidar el color y permitir que el accesorio acompañe el look, no que lo domine como si estuviera dando una charla en una reunión de directorio.

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