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Diario Expreso Ecuador

Turicine vuelve a las tablas quiteñas con películas de Nigeria, China, Francia, Brasil y Ecuador

La séptima edición del festival reúne producciones internacionales además de clases magistrales y talleres que se extenderán hasta el 15 de agosto

La película debut del cineasta nigeriano Akinola Davies Jr, La sombra de mi padre, inauguró el encuentro cinematográfico.

La película debut del cineasta nigeriano Akinola Davies Jr, La sombra de mi padre, inauguró el encuentro cinematográfico.Cortesía

Mariella Toranzos
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Un encuentro con el cine internacional

  • El Festival Ecuatoriano Turicine inauguró su séptima edición con la película nigeriana La sombra de mi padre y, hasta el 15 de agosto, reunirá en Quito largometrajes, cortometrajes, talleres y clases magistrales.
  • Nacido como un proyecto itinerante para acercar el cine ecuatoriano a nuevos públicos, el encuentro busca consolidarse como un referente internacional.

Dos niños juegan entre los árboles de una zona rural de Nigeria cuando la rutina cambia de manera inesperada. Su padre, Folarin, aparece después de una larga ausencia y, tras la insistencia del menor de ellos, acepta llevarlos consigo a Lagos, donde espera cobrar un salario que le adeudan desde hace seis meses.

El viaje comienza en un minibús, pero continúa haciendo autostop cuando el combustible se agota. Lo que inicia como un traslado hacia la capital se convierte en una travesía por una ciudad marcada por la incertidumbre política y las tensiones que siguieron a las elecciones presidenciales nigerianas de 1993.

Esa es la historia con la que arranca La sombra de mi padre (My Father’s Shadow), la producción nigeriana con la que el Festival Ecuatoriano Turicine (FECT) inauguró su séptima edición en la capital.

La película abrió un encuentro que, hasta el 15 de agosto, reunirá producciones de Ecuador, Argentina, Brasil, México, España, Francia, China y Nigeria. La programación contempla la proyección de siete largometrajes, competencias nacionales y latinoamericanas de cortometrajes, talleres, clases magistrales y encuentros con realizadores.

Mirar la producción nacional

Para Felipe Egas, presidente de Turicine, el festival es la evolución de un proyecto que comenzó en 2019 con la intención de acercar el cine ecuatoriano a públicos que no tenían acceso a este tipo de producciones.

“Estudié fuera y, cuando regresé, me di cuenta de que los ecuatorianos no veían cine nacional. Siempre le preguntaba a la gente qué le parecía la producción nacional y me respondían que no era tan buena, pero muchas veces esa percepción venía de confundir el cine con la televisión. Ahí nació mi pasión por hacer este proyecto. Sin embargo, cuando lo fundamos no era para nada un festival; era una iniciativa que buscaba llevar el cine ecuatoriano a donde no llegaba”, relata.

El recorrido inicial se vio interrumpido por la pandemia, pero esa pausa terminó convirtiéndose en el punto de partida del para la renovación y evolución del encuentro.

“Cuando todo volvió a la normalidad pensábamos retomar el circuito itinerante, pero la gente nos buscaba y los cineastas jóvenes nos pedían que el festival continuara. Así crecimos edición tras edición”, explica.

Un giro hacia el extranjero

Este año, la programación fue diseñada alrededor del número siete: siete largometrajes, siete cortometrajes en competencia, siete sedes y siete países representados. La selección oficial incluye El niño probeta, de la ecuatoriana Carolina Hernández Correa, que tendrá su estreno nacional antes de llegar a las salas comerciales en septiembre, además de La sombra de mi padre (Nigeria), Los domingos (España), La noche está marchándose ya (Argentina), Resurrection (China), Moscas (México) y Petite Dernière (Francia).

A esta programación se suman dos competencias: la Competencia Nacional de Cortometrajes de Ficción, y la Competencia Latinoamericana de Cortometrajes Estudiantiles, que exhibirá producciones provenientes de Ecuador, Argentina, Brasil, Bolivia y España.

La organización aspira a superar los 5.000 asistentes que reunió la edición anterior y alcanzar los 7.000 espectadores este año.

Sala Sur de Flacso es una de las siete sedes de Turicine. Ahí se llevará a cabo la proyección de algunos de los filmes.

Sala Sur de Flacso es una de las siete sedes de Turicine. Ahí se llevará a cabo la proyección de algunos de los filmes.Cortesía

Para Egas, esa meta forma parte de un objetivo de largo plazo: posicionar a Quito dentro del circuito internacional de festivales de cine.

“Queremos que Quito tenga un festival de clase A. Estamos en conversaciones con la Federación Internacional de Festivales y sabemos que es un camino de mediano y largo plazo, porque hay muchos requisitos que cumplir. Pero entendemos que un festival también es un dinamizador de la economía local. Un ejemplo es Cannes: mucha gente piensa que lo organiza la Secretaría de Cultura, cuando en realidad lo hace la Secretaría de Turismo, porque comprenden que quienes viajan al festival permanecen varios días en la ciudad y eso activa la economía. Eso es lo que queremos construir también para Quito”, concluye.

Una extensa lista de sedes

Las proyecciones se realizarán en las salas Ochoymedio y Sala Sur.

Adicionalmente, se desarrollarán actividades paralelas en la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, la Alianza Francesa, el Museo Nacional, la Asociación Humboldt y el Centro Cultural de Diseño Over.

Entre las actividades previstas constan talleres de iluminación cinematográfica, crítica de cine, actuación frente a la cámara, edición de cortometrajes, entre otras. Asimismo, la productora Ivonne Campoverde y el director Xavier Chávez ofrecerán una clase magistral sobre la estrategia de distribución que permitió a Viejos Malditos convertirse en la película ecuatoriana más vista de 2025.

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