Los síntomas para diferenciar el dengue de cuadros respiratorios comunes en temporada de lluvias
La enfermedad viral puede confundirse con congestión nasal y otras patologías. Conozca qué señales exigen buscar atención urgente en un hospital de su ciudad

Los guayaquileños solicitan limpiar con urgencia canales de aguas lluvia naturales y zanjas. Los espacios se han convertido en criaderos de mosquitos.
El aumento de casos de dengue grave en el sistema de salud ecuatoriano obliga a la ciudadanía a distinguir esta patología de otras infecciones durante el actual invierno. El doctor Iván Chérrez, alergólogo, neumólogo y catedrático de la Universidad Espíritu Santo (UEES), detalla que la evaluación médica temprana determina la supervivencia del paciente, especialmente cuando el cuadro viral evoluciona hacia un síndrome de distrés respiratorio del adulto.
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Las primeras señales de alerta
Hasta septiembre de 2026, el Ministerio de Salud Pública reporta más de 34.000 casos en Ecuador, con un incremento del 18 % en los cuadros graves impulsados por la variante DENV-3. Este contexto epidemiológico exige una respuesta clínica inmediata frente a los primeros malestares.
En los días iniciales, el paciente infectado presenta fiebre aguda, dolor de cabeza y un dolor corporal intenso, catalogado en el ámbito médico como enfermedad "rompehuesos". Chérrez indica que, ocasionalmente, el virus debuta con ardor de garganta, congestión nasal y decaimiento leve. Esta similitud con una gripe tradicional demanda una alta sospecha clínica.
Si no tiene síntomas respiratorios o fiebre que le rompe los huesos, diría que puede ser cualquiera de los otros virus. De ahí la importancia de la evaluación temprana y el contacto médico durante la primera semana”, explica el especialista.

El dengue es una enfermedad que se intensifica en época de invierno.
¿Cuándo el virus ataca el sistema respiratorio?
La ventana de complicación surge a partir del tercer día o al final de la primera semana de síntomas. Si el paciente no reporta mejoría, mantiene la temperatura elevada y empieza a manifestar dificultad respiratoria, caída en los niveles de oxigenación o tos con sangre, el cuadro evoluciona hacia una fase crítica.
“El paciente puede hacer neumonía y terapia pleural. Si escupe sangre o le duele el tórax, tiene un dengue complicado o severo que requiere terapia intensiva para descartar un síndrome de distrés respiratorio del adulto”, advierte Chérrez.
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El manejo ambulatorio excluye categóricamente la automedicación. El uso de antiinflamatorios está contraindicado y puede agravar el sangrado interno. Asimismo, la ingesta de antibióticos es inútil, debido a que la patología es provocada por un virus y no por una bacteria.
Las personas con enfermedades crónicas cardíacas, pulmonares o renales, al igual que los pacientes oncológicos, enfrentan el mayor riesgo de mortalidad. Si estos grupos vulnerables presentan dolor de huesos, palidez, sudoración fría o alteraciones gastrointestinales como diarrea, requieren un ingreso hospitalario de urgencia.