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Diario Expreso Ecuador

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Pescadores de Manta pierden su capital tras incendio masivo de embarcaciones

Las llamas consumieron activos valorados en millones de dólares. El sector exige mayor seguridad y prevención portuaria ante incidentes

Pescadores lamentaron la pérdida de sus lanchas y embarcaciones, que dejan miles de dólares en pérdidas y el drama de no tener sustento.

Pescadores lamentaron la pérdida de sus lanchas y embarcaciones, que dejan miles de dólares en pérdidas y el drama de no tener sustento.ALEJANDRO GILER

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El incendio registrado el sábado en el puerto pesquero de Manta, que dejó un saldo de 35 embarcaciones afectadas entre barcos y lanchas, no solamente consumió herramientas de trabajo, sino que volvió a encender las alarmas en un sector que enfrenta constantes amenazas. Detrás de las cenizas, de los escombros humeantes y de las columnas de humo que oscurecieron el cielo, existen historias de dolor. El siniestro arrasó con el sustento de decenas de familias que por años encontraron en el mar una forma digna de ganarse la vida.

El impacto operativo en altamar

La tragedia golpea a una cadena productiva entera. No solo resultaron afectados los dueños de las naves, sino también marineros, pescadores, mecánicos y estibadores. En la orilla de Manta, Rocío Piguave observaba una escena que jamás imaginó. Uno de sus familiares arrastraba los restos de una lancha reducida a cenizas; apenas una parte del motor permanecía visible. Aquella embarcación, que durante años fue su única fuente de ingresos, quedó completamente destruida por el inclemente fuego.

Moradores se acercaron a los esqueletos de las embarcaciones a la mañana siguiente del incendio.

Moradores se acercaron a los esqueletos de las embarcaciones a la mañana siguiente del incendio.ALEJANDRO GILER

Con la voz entrecortada, la mujer contemplaba la desgracia. “Ese era nuestro sustento”, repetía mientras observaba cómo intentaban rescatar lo poco que sobrevivió. “Ahora no sabemos quién nos va a dar de comer”, exclamó. La imagen se repetía en toda la zona afectada. En Playita Mía y la playa de Tarqui, varias familias lloraban en silencio abrazadas frente a los restos de sus lanchas. Para ellos, el incendio consumió proyectos, ilusiones y años de extremo sacrificio económico y personal.

En medio de la devastación surgían voces buscando esperanza. Simón Valencia, pescador del barrio Santa Martha, se preparaba para abandonar el lugar con maleta en mano. Su destino era el barco Caridad del Cobre, una de las embarcaciones que terminó envuelta por las llamas. “Podría haber sido peor”, reflexionó mientras miraba al cielo. “Imagínese que ya hubiéramos estado embarcados cuando ocurrió el incendio. Tal vez hoy no lo estuviera contando”.

Pescadores arrastraban el resto de sus naves hacia la orilla.

Pescadores arrastraban el resto de sus naves hacia la orilla.ALEJANDRO GILER

El pescador relató que a las dos de la tarde habían sido convocados para iniciar una faena de atún de 30 días. Sin embargo, horas antes, el fuego comenzó a propagarse en el puerto. Ahora se quedó sin trabajo. “Tengo 54 años y más de 30 dedicados a la pesca. No sabemos qué vamos a hacer ahora porque nos quedamos sin la actividad que nos da de comer”, lamentó, preocupado por las múltiples deudas y la familia que depende de sus ingresos.

Vulnerabilidad logística y antecedentes institucionales

El siniestro deja severas consecuencias. Un afectado aseguró que las pérdidas son devastadoras para la comunidad. Explicó que una lancha artesanal, con su motor y artes de pesca, representa una inversión cercana a los 18.000 dólares. El impacto es monumental en los barcos pesqueros industriales, que alcanzan valores de hasta 2 millones de dólares. “Son pérdidas millonarias. Se quemó el patrimonio de familias enteras que trabajaron toda su vida para construirlas”, manifestó.

Moradores se unieron para apagar las llamas de las naves que se consumían.

Moradores se unieron para apagar las llamas de las naves que se consumían.ALEJANDRO GILER

Las imágenes del desastre trajeron a la memoria otro episodio. El pasado 2 de febrero de 2026, el pesquero Gold Tuna sufrió un incendio frente a Manta, obligando a los bomberos a trabajar por cuatro horas. El caso generó profunda inquietud: el 21 de enero, en ese mismo barco, habían sido desactivados nueve artefactos explosivos, por lo que se investigó un posible atentado. El hecho reflejó la grave vulnerabilidad que enfrenta el sector pesquero a nivel nacional.

Este escenario evidencia una problemática mayor. Los incendios son apenas una de las amenazas; a diario, pescadores y armadores denuncian extorsiones ('vacunas'), robo de motores y asaltos en alta mar que han cobrado vidas en caletas de Manabí. A esta inseguridad se suma una limitación técnica expuesta por Julio Roca, jefe del Cuerpo de Bomberos de Manta, quien exige que el puerto cuente con una unidad especializada para combatir incendios marítimos y reducir los tiempos de respuesta.

Los bomberos atendieron focos en la mañana del 7 de junio.

Los bomberos atendieron focos en la mañana del 7 de junio.ALEJANDRO GILER

La carencia técnica quedó en evidencia la mañana siguiente al incendio. Los bomberos tuvieron que regresar para sofocar embarcaciones que volvieron a encenderse a 75 metros de la playa. Para controlar las llamas, desplegaron largas líneas de mangueras desde tierra, enfrentando complejas condiciones.

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