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Diario Expreso Ecuador

jóvenes en la agricultura

Jóvenes rurales buscan quedarse en el agro, pero el desafío va más allá de las capacitaciones

El Gobierno impulsa programas para formar a jóvenes en emprendimiento agropecuario. Pero, dirigentes agrícolas advierten que se requiere una política integral

Programa del Minisiterio de Agricultura para que más jóvenes se interesen en trabajar en el campo.

Programa del Minisiterio de Agricultura para que más jóvenes se interesen en trabajar en el campo.Cortesía/ Ministerio de Agricultura

Lina Zambrano
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Lo que se debe saber

  • Más de 4.300 jóvenes participan actualmente en programas de formación agropecuaria impulsados por el MAGP.
  • El Gobierno prepara la primera Política Agropecuaria para Jóvenes Rurales con apoyo interinstitucional.
  • Gremios agrícolas consideran que sin crédito, infraestructura y rentabilidad, los jóvenes seguirán migrando del campo.

La agricultura ecuatoriana enfrenta un problema silencioso: cada vez menos jóvenes quieren quedarse en el campo. La migración hacia las ciudades, la falta de oportunidades y la baja rentabilidad del agro han provocado que muchas familias agrícolas envejezcan sin relevo generacional.

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Frente a este escenario, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) impulsa una estrategia enfocada en atraer a las nuevas generaciones hacia la actividad agropecuaria. El objetivo es modernizar el sector, reducir el desempleo rural y fortalecer la producción de alimentos.

El agro necesita jóvenes preparados y conectados con la innovación”, señaló el ministro de Agricultura Juan Carlos Vega, al destacar que las juventudes rurales son actores clave para construir un sector más competitivo e inclusivo.

Aprender a emprender en el agro

Uno de los principales ejes es la Estrategia Joven Rural, que desarrolla Escuelas de Emprendimiento donde los participantes reciben formación en producción agropecuaria, herramientas tecnológicas, innovación, finanzas y desarrollo de negocios.

En las ocho primeras ediciones participaron 3.837 jóvenes. Actualmente, otros 4.358 cursan la novena edición, en la que se abordan temas como producción sostenible, transformación digital, trazabilidad, marketing y modelos de negocio vinculados al agro.

La innovación y el reto del cambio climático

La propuesta también incluye espacios de innovación como hackatones, donde los participantes plantean soluciones tecnológicas para mejorar la productividad agrícola y enfrentar desafíos como el cambio climático.

El MAGP además impulsa el Comité AgroJoven, una instancia que reúne a varias instituciones para diseñar políticas orientadas al empleo digno, la capacitación y la participación de jóvenes rurales.

Hasta ahora se han conformado seis subcomités de trabajo enfocados en educación, financiamiento, acceso a mercados, empleo, sostenibilidad y cooperativismo juvenil. El objetivo es construir una hoja de ruta que permita desarrollar la primera Política Agropecuaria para Jóvenes Rurales del país.

A esto se suma el Proyecto de Innovación e Inclusión Productiva para Jóvenes Rurales, que contará con un presupuesto de 14,5 millones de dólares y busca beneficiar a más de 10.000 jóvenes hasta 2029 mediante programas de innovación tecnológica, adaptación climática y modelos productivos inclusivos.

Otro de los proyectos en marcha es la certificación en “Asistente de Extensionismo Rural”, desarrollada junto al Ministerio de Educación y avalada por el Ministerio del Trabajo. La iniciativa busca validar las competencias de estudiantes de bachillerato técnico agropecuario y facilitar su inserción laboral.

Mientras tanto, en provincias como Guayas, Santa Elena, Manabí y Los Ríos, el proyecto DESATAR capacita a jóvenes de organizaciones de pequeños productores en temas de sostenibilidad, comercialización, valor agregado y gestión financiera.

Se requiere un plan integral

Aunque los programas son bien vistos por sectores agrícolas, dirigentes consideran que el desafío del agro juvenil no se resolverá únicamente con capacitación.

José Luis García, coordinador de la Defensa de los Agricultores, sostuvo que el campo necesita una política mucho más amplia para convertirse en una opción de vida atractiva para las nuevas generaciones.

“El agro es una de las carreras que en el futuro va a pagar mejores sueldos debido al crecimiento de la población y a la demanda de alimentos”, afirmó García. Añadió que el sector tendrá una fuerte transformación tecnológica, especialmente en productividad y biotecnología.

Sin embargo, advirtió que para lograr que los jóvenes permanezcan en el campo se necesitan condiciones básicas que aún siguen pendientes: acceso a salud, buenas carreteras, financiamiento, precios mínimos de sustentación y políticas públicas estables.

También insistió en la necesidad de crear líneas de crédito accesibles, capital semilla y programas de incubación de emprendimientos agroalimentarios para evitar que los jóvenes se endeuden excesivamente al iniciar un negocio.

García considera además que las universidades tienen una deuda con la agricultura ecuatoriana. A su criterio, muchas instituciones cuentan con haciendas, maquinaria y recursos, pero todavía existe poca inversión en investigación aplicada, fitomejoramiento y desarrollo de semillas certificadas.

“Los nuevos profesionales salen con conocimientos técnicos, pero falta formación para convertir esos conocimientos en agronegocios rentables”, señaló.

El dirigente cree que el futuro del agro dependerá de cuánto logre conectarse con la innovación, la investigación y la tecnología, pero también de que el país comprenda que la producción agrícola sigue siendo una base estratégica para la economía y la seguridad alimentaria.

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