La historia de Merlín: el pato viral que llevó a una familia trabajadora hasta la Presidencia
La presidenta de México aseguró que buscará que la fama alcanzada por Merlín, el pato viral del Mundial, se traduzca en mejor calidad de vida para la familia

Carlos besa al pato Merlín, vestido con una camiseta de la Selección Mexicana de Fútbol, durante una visita a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, este lunes, en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México).
Hace apenas unas semanas, Merlín era un pato más dentro de una familia acostumbrada a madrugar, trabajar y salir adelante vendiendo refrescos y aguas en las calles de Ciudad de México. Hoy es una celebridad.
Su imagen aparece en memes, videos, ilustraciones creadas con inteligencia artificial y publicaciones compartidas por millones de personas. Para muchos aficionados, Merlín se convirtió en la mascota no oficial de México durante el Mundial 2026. Pero detrás del fenómeno viral hay una historia mucho más humana: la de Karla Gómez y sus hijos, una familia que encontró en un pato una inesperada puerta para que el país conociera su realidad.
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Todo comenzó el 11 de junio, durante el partido inaugural del Mundial. Como cualquier otro día de trabajo, Cristian salió junto a Merlín vestido con la camiseta de la selección mexicana para vender bebidas bajo la lluvia. La escena fue captada por aficionados y rápidamente se propagó por redes sociales.

La familia de Merlin junto a la presidenta de México.
Del anonimato a la atención de la presidenta
La historia creció tanto que terminó llegando a la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lejos de enfocarse únicamente en la viralidad del ave, la mandataria aseguró que lo importante es la familia detrás del fenómeno.
"Ya todos saben que Merlín se volvió prácticamente la mascota del Mundial. Es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, su problemática y el vínculo que establecemos", señaló.
Sheinbaum adelantó que buscará apoyar a la familia Gómez para que la notoriedad alcanzada durante el torneo se traduzca en oportunidades reales.
"Les vamos a ayudar a que esta fama que han adquirido se traduzca en mejora en su calidad de vida", afirmó.
La declaración coloca a la familia Gómez en un escenario que difícilmente habrían imaginado hace apenas unas semanas, cuando su rutina transcurría entre la venta de bebidas en las calles de Ciudad de México.
El símbolo de una familia mexicana
Karla Gómez cree que la popularidad de Merlín tiene una explicación sencilla: muchas personas se ven reflejadas en él.
No por ser un pato, sino porque representa a quienes se levantan temprano, trabajan todos los días y hacen lo necesario para sacar adelante a sus familias.
Madre soltera de Carlos y Cristian, Karla ha utilizado la atención mediática para contar también su propia historia y reivindicar el esfuerzo de miles de mujeres que crían a sus hijos sin compañía.

Carlos (d) sostiene al pato Merlín, vestido con una camiseta de la Selección Mexicana de Fútbol, junto a sus familiares Karla Gómez (i) y Cristian (2-d) durante una visita a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, la fama también ha traído desafíos. La familia denuncia que varias empresas han utilizado la imagen de Merlín con fines comerciales sin autorización y que incluso han recibido críticas y amenazas en redes sociales.
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Pese a ello, mantienen la misma dinámica que los hizo virales: seguir juntos. "Nosotros somos una familia parvada", suele decir Karla.
Y quizás ahí radica la verdadera razón por la que Merlín conquistó a México. No por ser un pato vestido con la camiseta nacional, sino porque detrás de él hay una historia de trabajo, unión familiar y perseverancia que millones de personas reconocen como propia.