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Diario Expreso Ecuador

FEF: el nuevo técnico marcará el futuro político de Francisco Egas como presidente

Opinión: La hoja de ruta de la FEF tras el Mundial dejó claro que la elección del nuevo director técnico será la apuesta clave para sostener su proyecto

Sebastián Beccace (d), junto al presidente Francisco Egas en un de las últimas fotos en las que posaron como jefe y colaborador.

Sebastián Beccace (d), junto al presidente Francisco Egas en un de las últimas fotos en las que posaron como jefe y colaborador.ARCHIVO

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Lo que debes saber

  • Francisco Egas define el nuevo DT como prioridad tras la eliminación de Ecuador en el Mundial 2026.
  • El presidente de la FEF propone reducir extranjeros en LigaPro para formar más delanteros ecuatorianos.
  • La FEF apuesta por un técnico de peso para impulsar el proyecto rumbo al Mundial 2030.

La participación de Ecuador en la Copa del Mundo no se cerró con la eliminación en dieciseisavos de final, y la posterior salida silenciosa e indiferente de Sebastián Beccacece. El telón completo recién cayó con el parte oficial de Francisco Egas, doce días después de la derrota en el estadio Azteca, cuando llegó la versión institucional que ayuda a entender de forma más amplia esta etapa de la selección nacional y cómo se proyecta para el futuro.

Vivimos una época, en cuanto a comunicación, donde siempre es bueno detenerse en los detalles. Egas no consideró a la prensa deportiva para dar su versión y se fue a dos espacios dedicados a la cuestión política. Su primera comparecencia, en Ecuavisa, fue en un programa grabado dos días antes de su emisión habitual de domingo y de manera virtual. Luego, al día siguiente, en radio Centro, estuvo en el estudio y En Vivo.

El nuevo entrenador, la gran apuesta de la FEF

Seguramente, el presidente buscó que su voz llegara a un público más general y no restringido a espacios deportivos, donde la mayoría de veces los resultados terminan condicionando posturas. Y que su discurso en ambos medios fue uniforme, sin contradicciones, con revelaciones y pistas para el futuro inmediato.

La más visible de sus posturas, una suerte de línea conductora del porvenir inmediato en la FEF, fue la relacionada al cuerpo técnico. Egas se mostró como alguien que sabe que la elección del nuevo entrenador de la selección nacional será un factor decisivo para el futuro de su gestión, y que traer un técnico que termine sonando bien en todos los sectores validará a él y a su directorio.

La legalización del directorio también pasa por la política

Los días pasan y los plazos se cumplen. Tras el adelantamiento del proceso electoral en la Federación y la Copa del Mundo, las hojas del calendario van cayendo y llegará un momento cumbre: la legalización del directorio en el Ministerio de Educación, tarea que no es exclusivamente legal, sino también política.

Roberto Ibáñez, el secretario de estado encargado de este procedimiento, pasó del cuestionamiento frontal de la reelección de Egas a ser testigo en Carondelet del encuentro del titular federativo con Daniel Noboa y Gianni Infantino. Y es que Ibáñez, casi automáticamente, fue bajando su tono, aunque la mala campaña del Mundial lo mostró en redes sociales como un hincha molesto y deseoso de cambios.

¿Quién se atrevería a cuestionar la continuidad del Directorio Egas en la FEF si llega un técnico importante, con nombre sonoro, historia, trayectoria y títulos? Nadie. Ni siquiera aquel sector de la prensa, enfrentado con el poder actual, que una vez consumada la eliminación, ‘recordó’ a conveniencia valores como la legalidad, la moral, las buenas costumbres y blandió la espada contra la continuidad del oficialismo como si este fuera un tema de resultados y no de exclusivo respeto al orden jurídico.

Queda claro entonces que el proyecto de la FEF es el director técnico. Siendo así, el elegido deberá ser hombre “que ilusione y motive”, según palabras del propio presidente; un timonel de espaldas anchas, hombros fuertes y pecho amplio para soportar y cargar todas las expectativas, ilusiones, ansiedades y exigencias de un medio que aún busca explicaciones a sus derrotas en fantasmas como “la guerra” que vivió Ecuador en Ciudad de México, un mito insostenible al que habrá que quitarle todo el dramatismo.

El problema estructural del fútbol ecuatoriano

Egas en sus intervenciones no tocó el fondo de todos los males, pero al menos se tomó la molestia de considerar uno de los factores que desde la estirpe local del fútbol afecta a la selección: la cantidad de extranjeros que actúan en LigaPro.

“El Ecuador no tiene delanteros porque (su competencia local) está repleta de extranjeros en sus equipos y no hay espacio para lo poco que hay”, dijo en Radio Centro. Y le asiste toda la razón. ¿Cómo se resuelve ese inconveniente? Bajando el cupo de foráneos. ¿De quién depende esta decisión? De los clubes. ¿Hay forma de forzarlos, de intervenir desde la Federación para abrirles los ojos y revertir esa medida negativa? Es ahí donde se verá la mano presidencial.

Nunca estará demás recordar que la ampliación del cupo de extranjeros fue adoptada a partir de la originalísima idea de que “los futbolistas nacionales son más baratos”, un argumento -si se lo puede llamar así- curiosamente esgrimido por aquellos directivos que más fluidos vínculos exhibían con empresarios de futbolistas.

Un desafío que apunta al Mundial 2030

El resultado de toda esa abundancia dañina, a la vista, no ha sido el mejor. Ecuador, desde Qatar 2022 hasta México, Canadá y EEUU 2026, nunca pudo ofrecer un nuevo nombre de delantero convocable, y los que se incorporaron al camino (John Yeboah y Jeremy Arévalo) fueron formados afuera. De seguir con un cupo tan alto de foráneos y, tomando en cuenta que las dirigencias criollas lo que más contratan afuera son delanteros, al Mundial 2030 Ecuador llegará con atacantes nacionalizados.

En definitiva, el resumen final de esta participación, desde el punto de vista de sus gestores, deja un leve aire de autocrítica, mucha impotencia, alguna preocupación por las formas y las vías para evolucionar en el llamado “proyecto”, que por ahora solo se deja ver en la necesidad puntual y política de impactar fuertemente con el nuevo director técnico.

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