Alexandra Eala inspira una nueva generación de tenistas en Filipinas
El ascenso de la jugadora de 21 años al Top 20 mundial provoca una fiebre por el tenis en Filipinas, con más ventas de raquetas y demanda de pistas

Las pocas academias de tenis de campo en Filipinas han experimentado un crecimiento con una sola consigna: “Yo quiero ser como Alexandra”, dicen los más pequeños.
El ascenso de Alexandra Eala al Top 20 del ranking mundial ha desatado una fiebre por el tenis en Filipinas, un país donde este deporte tradicionalmente ha estado reservado a sectores de mayores ingresos y que tiene una fuerte afición por el básquetbol y el boxeo.
En una pista de Manila construida con conchas marinas aplastadas, una niña de cuatro años practica un revés a una mano. Como ella, cientos de jóvenes buscan seguir los pasos de Eala, de 21 años, quien se ha convertido en una de las grandes sensaciones deportivas de su país.
El impacto de la tenista ya se refleja en el mercado. Las ventas de raquetas para principiantes aumentaron 66 % en el último año, mientras conseguir una de las escasas pistas disponibles en Filipinas se ha vuelto cada vez más complicado.
“Además de atraer al público a ver, también está atrayendo gente a jugar”, explicó Tonette Mendoza, directora ejecutiva de la Asociación Filipina de Tenis (PhilTA).
La dirigente considera que el éxito de Eala también puede motivar a los padres a acercar a sus hijos al deporte. “Quizás los padres de esos niños piensan: ‘Ey, si hacemos esto, quizás pueda ser la próxima Alex’”, señaló.
Alexandra Eala inspira a una nueva generación

Tras ganar su primer título WTA en Washington (derrotando a Naomi Osaka y Jessica Pegula) y llegar a la cuarta ronda en Wimbledon, Eala (21 años) ilusiona a Filipinas.
Una fotografía de Eala lanzándose para golpear una pelota en la pista central de Wimbledon fue suficiente para inspirar a Mayumi Stevens, una niña de nueve años que entrena en la Alabang Tennis Academy, en Manila.
“Guau, sentí que esa iba a ser yo”, contó Stevens. Su objetivo es claro: “Quiero ser Eala cuando crezca”.
La compañía francesa de equipamiento deportivo Decathlon también busca aprovechar el fenómeno. La empresa modificó sus exhibidores en tiendas y sus publicaciones en redes sociales para acercarse al creciente interés por la tenista filipina.
“Realmente teníamos que aprovechar ese tren... Crear contenido que sea cercano, que coincida con lo que le esté pasando a Alex ahora”, explicó Vince Rogers, encargado de colaboraciones y comunicación de la compañía.
La PhilTA estima que existen menos de 1.000 pistas de tenis en el extenso archipiélago filipino. Algunas son las denominadas pistas de conchas de mar, construidas con una mezcla de conchas aplastadas, arena y arcilla, una alternativa más económica que las superficies tradicionales de arcilla roja.

Los más pequeños son los más entusiastas por la carrera de Eala.
“Es una locura tratar de alquilar pistas de tenis a día de hoy”, afirmó Czarina Arévalo, entrenadora nacional de las categorías Sub-14 y Sub-12.
Arévalo reconoce que nunca imaginó ver a una tenista filipina entre las mejores 20 del mundo.
El histórico ascenso de Eala
Eala ganó el US Open en categoría juvenil y llegó al Top 20 de la WTA poco más de un año después de clasificarse por primera vez para un torneo de Grand Slam, Roland Garros, en 2025.
Su ascenso ha cambiado la percepción del tenis en Filipinas, donde cada vez más aficionados siguen sus partidos.
La diáspora filipina también se ha sumado al fenómeno. Muchos de los cerca de 10 millones de ciudadanos que viven fuera del país han pagado cientos de dólares por entradas para verla competir en las pistas centrales.
La etiqueta del tenis como un deporte reservado para las élites también comienza a perder fuerza. En el Abierto de Australia de este año, los aficionados llegaron a celebrar los partidos de Eala como si se tratara de encuentros de básquetbol.
“La gente grita como si fuera un partido de básquet”, relató Mendoza.
Algunos de esos aficionados, según la dirigente de la PhilTA, “no habían visto nunca un partido de tenis en sus vidas”.
“Es la primera de nosotros en llegar tan lejos”, agregó.
Después de alcanzar la cuarta ronda de Wimbledon en julio, Eala consiguió a comienzos de agosto su primer título WTA, tras imponerse a la exnúmero uno del mundo Naomi Osaka y a Jessica Pegula en Washington.
Filipinas busca nuevos talentos

Eala ha causado que los filipinos se reúnan a ver sus partidos.
El éxito de Eala contrasta con la escasa presencia de Filipinas en la élite mundial del tenis.
En el ranking ATP aparecen apenas cuatro hombres filipinos y ninguno está dentro del Top 1000. En el circuito femenino, Eala es la única representante filipina.
Además, las pistas de tenis son escasas y están muy distanciadas entre sí en un país de 116 millones de habitantes. El costo de una buena raqueta también puede representar el salario mensual de muchos filipinos.
La propia Eala tuvo que abandonar Filipinas a los 13 años para continuar su formación gracias a una beca en la academia de tenis de Rafael Nadal en España.
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Mendoza explicó que varios de los mejores tenistas filipinos terminan estudiando en Estados Unidos y posteriormente se convierten en entrenadores, en algunos casos “por necesidad”.
Los gobiernos municipales intentan ahora ampliar la infraestructura deportiva mediante la construcción de pistas duras que puedan utilizarse para diferentes disciplinas.
La PhilTA, con apoyo gubernamental, prevé iniciar este año la construcción de un Centro Nacional del Tenis, que tendrá una academia y un estadio con capacidad para 8.000 espectadores.
El objetivo es que el fenómeno generado por Alexandra Eala permita descubrir nuevos talentos.
Cuantos más niños filipinos conozcan el tenis, mayores serán las posibilidades de encontrar a la próxima gran figura del país, considera Mendoza.
Ese jugador o jugadora, admite, “todavía no está desarrollado”.
“Pero estoy segura de que hay alguien ahí fuera”.