SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Seguridad en Cuenca: Totoracocha necesita recuperar sus espacios públicos

Esta parroquia reúne a más de 30 barrios. Sus espacios públicos han sido tomados por actividades ilícitas y los vecinos impulsan la unión comunitaria

Espacios. Habitantes denuncian que en parques se venden sustancias ilícitas.

Espacios. Habitantes denuncian que en parques se venden sustancias ilícitas.CLAUDIA PAZAN

Publicado por

Creado:

Actualizado:

La parroquia Totoracocha es una de las más grandes y pobladas de la zona urbana de Cuenca. En la actualidad, problemas sociales como el consumo de drogas y alcohol, además de la inseguridad, se han apoderado de sus espacios públicos.

Según los datos más recientes del Consejo Nacional Electoral, esta parroquia tiene una población de 23.214 personas —entre ciudadanos desde los 16 años hasta adultos mayores— distribuidas en 36 barrios, donde se concentra infraestructura importante como el Complejo Deportivo Daniel Pintado, parques, centros de salud, colegios, entidades bancarias y una amplia actividad comercial.

EXPRESO recorrió esta parroquia, ubicada en el centro-norte de Cuenca, para dialogar con dirigentes y habitantes que identificaron las problemáticas que hoy afectan la tranquilidad de esta estratégica zona de la urbe.

Menos espíritu de vecindario 

Marco Torres, presidente de la Asociación de Barrios de Totoracocha, detalló que delitos como el robo a personas, las extorsiones, la venta y el consumo de drogas en parques infantiles y la presencia de burdeles clandestinos han generado zozobra entre los habitantes. Además, aseguró que estos problemas se han incrementado en los últimos cinco años.

En esto coinciden vecinos del Banco de la Vivienda, el primer barrio fundado en esta parroquia, quienes explican que años atrás el sector tenía pocos negocios y que actualmente la mayoría de viviendas han sido desocupadas por sus propietarios originales y puestas en arriendo para actividades comerciales.

“Esto está acabando con la vida de vecindario de aquí. Además, no hay control sobre las personas que llegan a rentar; algunas se han dedicado a actividades ilícitas y ha sido muy difícil sacarlas de la zona”, subrayó María Bueno, vecina del lugar.

Actividades ilícitas en parques

En barrios como Retamas Altas existen viviendas utilizadas como burdeles clandestinos y, en la Ciudadela UNE, varias tiendas funcionan como licorerías y venden bebidas alcohólicas sin control. 

El uso inadecuado de los espacios públicos también representa un problema. Parques infantiles como Guatana, Totoracocha, Curiquingue, Central Telefónica, entre otros, están utilizados como puntos de venta y consumo de drogas. 

Durante el recorrido se verificó que en la mayoría de estos lugares existen cámaras de seguridad conectadas al Consejo de Seguridad Ciudadana; sin embargo, a decir de los vecinos, “no han visto verdaderos resultados de control”.

A esto se suma el hecho de que existe una sola Unidad de Policía Comunitaria para toda la parroquia. Además, los moradores denuncian el deterioro de infraestructura pública como veredas, paradas de buses, juegos infantiles y áreas verdes. También cuestionan que fachadas y espacios públicos sean constantemente vandalizados con grafitis y rayones.

Corresponsabilidad ciudadana

El coronel Ángel Esquivel, comandante de la Subzona Azuay de la Policía Nacional, reconoció que el microtráfico, el consumo de sustancias en espacios públicos y la prostitución son los principales problemas sociales que afectan a esta zona. 

Según cifras de la institución, hasta el 9 de mayo se registraron seis eventos delictivos denunciados en Totoracocha: tres robos a personas, un robo de vehículo, un robo de accesorios y un robo a domicilio. Mientras que, en el mismo periodo de 2025, se contabilizaron siete hechos. Sin embargo, el oficial reconoció que existe una “cifra no visible” de delitos que no son denunciados formalmente.

El comandante insistió en que la seguridad ciudadana no depende únicamente de la Policía Nacional, sino también del trabajo conjunto entre ciudadanía, autoridades y familias. “La formación viene desde pequeños”, señaló, al referirse a los problemas de consumo de drogas y violencia que se registran en la zona.

Buscan la unión de los vecinos

En este sentido, vecinos como José Mayancela, uno de los primeros habitantes de la Ciudadela UNE en 1971, consideran que la unión comunitaria es un factor determinante que debe retomarse para garantizar la buena convivencia. “Esto arrincona a quienes quieren hacer daño en los barrios y los desplaza”, sostuvo.

Para el vecino, la pérdida de organización comunitaria ha debilitado la capacidad de respuesta de los barrios frente a los problemas de seguridad y convivencia. Por ello, hizo un llamado a los dirigentes barriales a encontrar mecanismos que permitan volver a unir a la comunidad y recuperar el sentido familiar de los barrios de esta parroquia.

tracking