Pemba: el robot humanoide bípedo que hace historia al escalar el volcán Chimborazo
Tras alcanzar por primera vez una altitud superior a los 6.000 metros en Ecuador, Pemba se prepara para su próximo desafío: el monte Everest

Robot humanoide, Pemba en la punta del Chimborazo
Lo que debes saber
- El sistema autorregula su temperatura interna para proteger las baterías del congelamiento y disipar el calor de los procesadores.
- Asimismo, la estructura aprovecha el aire frío exterior mediante conductos sellados que evitan que la humedad dañe los componentes electrónicos.
- Los materiales y lubricantes de baja fricción del robot fueron validados con éxito a temperaturas de hasta -47,4 °C en China.
El volcán Chimborazo, el punto más cercano al Sol en la Tierra, se convirtió en el escenario de un hito histórico para la ingeniería moderna. El pasado 5 y 7 de junio, el robot humanoide Pemba alcanzó la cumbre del coloso ecuatoriano a 6.263 metros de altitud, convirtiéndose en el primer dispositivo bípedo conocido en coronar una montaña de esa magnitud.
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Desarrollado como parte del ambicioso proyecto de investigación "Triple Corona", esta expedición busca evaluar los límites físicos, mecánicos y lógicos de la robótica avanzada en los ecosistemas más hostiles e inestables del planeta, abriendo el camino hacia una nueva era de automatización en entornos naturales.
Arquitectura térmica y entrenamiento por simulación virtual
Lo cierto es que, el núcleo tecnológico de Pemba se basa en una versión modificada del robot comercial Unitree G1, un humanoide compacto de 1,30 metros de altura provisto de docenas de articulaciones de alta precisión que le permiten caminar, gesticular y manipular objetos.
Sin embargo, para trasladar una máquina diseñada en laboratorios hacia los glaciares andinos, los ingenieros debieron solventar barreras críticas de hardware mediante un rediseño de su arquitectura interna.

Berlanga comparte como su modelo base de Unitree, el G1 ahora es capaz de caminar, hablar y escuchar gracias a su configuración en la nube
- Arquitectura térmica inteligente: El sistema se programó para autorregular de forma autónoma su temperatura interna, lo que le permite aislar las celdas de las baterías de litio de las temperaturas bajo cero y, en paralelo, disipar el calor generado por los procesadores centrales y motores de los actuadores.
- Aprovechamiento del flujo de aire: La estructura utiliza las ráfagas de aire frío exterior mediante conductos sellados y distribuidos estratégicamente; en un diseño que evita que la humedad o la condensación penetren y dañen la electrónica de las placas de control.
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- Control de movimiento por IA: La tracción en superficies resbaladizas se gestiona a través de algoritmos avanzados de aprendizaje por refuerzo. Su inteligencia artificial fue sometida a miles de simulaciones virtuales donde experimentó caídas y pérdidas de adherencia en terrenos digitales.
- Equilibrio adaptativo en milisegundos: Gracias a este entrenamiento recurrente en entornos virtuales, la IA aprendió a recuperar el equilibrio de forma autónoma en milisegundos, calculando la presión y torsión exacta que requieren sus extremidades mecánicas al hacer contacto con superficies mixtas y complejas.
La conquista del Chimborazo: 16 horas de resistencia
El ascenso principal hacia la cumbre demandó un esfuerzo continuo de aproximadamente 16 horas de operación en condiciones climatológicas adversas. Cubierto con ropa térmica, botas e instrumentación especial, Pemba tuvo que enfrentarse directamente a la ceniza volcánica, roca suelta, nieve y hielo duro del glaciar.

Equipo 'Triple Corona' en la cumbre del Chimborazo
No obstante, la expedición liderada por el ingeniero español Pablo Berlanga (fundador de la firma Geologic Dome) y un equipo de guías de montaña profesionales, evidenciaron las limitaciones transitorias de la autonomía robótica. Por ejemplo, en pendientes menores a los 30 grados, el sistema de Pemba operó con total autonomía y solvencia motriz.
Las montañas más altas del planeta son el banco de pruebas más exigente que existe
Sin embargo, en los tramos más escarpados, verticales o ante la presencia de grietas ocultas en el glaciar, los ingenieros tuvieron que intervenir cargando asistidamente al robot para resguardar su integridad estructural y prevenir accidentes fatales para el dispositivo, el cual se encuentra valorado en aproximadamente 80.000 dólares.
Próximo objetivo: Obtención de permisos para el Everest
Tras validar los resultados obtenidos en el relieve ecuatoriano, la hoja de ruta del proyecto "Triple Corona" contempla una segunda parada técnica en el volcán inactivo Mauna Kea en Hawái, antes de enfilar su mayor reto logístico y de ingeniería: el monte Everest.
El equipo de investigación ya se encuentra gestionando los permisos gubernamentales necesarios para desplegar el robot humanoide en la cordillera del Himalaya, con el objetivo de intentar el ascenso a la cumbre más alta del planeta, situada a 8.848 metros sobre el nivel del mar.
Para los desarrolladores, las cimas de estas montañas construyen un selecto grupo de pruebas definitivas para lograr perfeccionar la tecnología del futuro. Afirmando que cualquier sistema robótico capaz de operar en esas altitudes estará mecánicamente preparado para desempeñarse con éxito en casi cualquier otra labor o contingencia dentro del ámbito urbano e industrial.