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Diario Expreso Ecuador

¿Cómo se fabricaría cemento en la Luna? Ecuador participa en experimentos de la ONU

Científicos de la USFQ estudiarán cemento bajo hipergravedad para aportar al diseño de estructuras más resistentes en la Luna

La superficie lunar, escenario de experimentos sobre producción de cemento.

La superficie lunar, escenario de experimentos sobre producción de cemento.Foto: Canva

Valeria Alvear
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La construcción de futuras bases en la Luna plantea una dificultad que comienza mucho antes de levantar paredes: los materiales deben resistir condiciones distintas a las de la Tierra y, al mismo tiempo, reducir la cantidad de recursos transportados desde nuestro planeta.

Un equipo de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) contribuirá a responder parte de ese desafío mediante un estudio sobre el comportamiento de las pastas de cemento sometidas a hipergravedad.

La investigación fue seleccionada por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) para la cuarta ronda del programa HyperGES.

Los resultados servirán para comprender cómo la gravedad modifica el endurecimiento, la estructura interna y las propiedades de un material utilizado ampliamente en la construcción. El conocimiento generado podría apoyar el desarrollo de infraestructura en la Luna y, a largo plazo, en otros cuerpos celestes.

Ecuador accede a un programa de investigación espacial

La selección del equipo ecuatoriano fue anunciada el 21 de julio de 2026. El proyecto se denomina “De la Tierra a la órbita: hidratación ajustada por gravedad e ingeniería microestructural de pastas de cemento para infraestructura planetaria”.

La propuesta será desarrollada por Francisco Játiva, profesor de Ingeniería Civil; Eva Lantsoght, vicedecana de Investigación y especialista en Ingeniería Estructural; y Frank Alexis, profesor de Ingeniería Química de la USFQ.

La iniciativa forma parte de Access to Space for All, un programa de Naciones Unidas que busca facilitar el acceso de investigadores de distintos países a instalaciones, infraestructura y conocimientos especializados relacionados con el espacio.

La directora de UNOOSA, Aarti Holla-Maini, señaló en el anuncio oficial que el acceso a estas herramientas no está distribuido de manera uniforme entre los Estados. El programa pretende reducir esa brecha y permitir que países con una participación espacial emergente contribuyan a la generación de conocimiento científico.

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Las muestras serán sometidas a una gravedad 15 veces mayor

Los investigadores viajarán a las instalaciones del Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial de la ESA, ubicado en Noordwijk, Países Bajos.

En ese lugar se encuentra la Centrífuga de Gran Diámetro, un equipo que permite realizar experimentos bajo condiciones controladas de hipergravedad. Las muestras ecuatorianas serán expuestas a fuerzas equivalentes a entre una y 15 veces la gravedad terrestre.

El movimiento de la centrífuga genera una fuerza que permite estudiar cómo diferentes materiales reaccionan ante un incremento de la gravedad. La instalación puede alcanzar niveles de hasta 20 veces la gravedad de la Tierra, aunque el experimento de la USFQ trabajará hasta 15 veces ese valor.

El objetivo no es fabricar inmediatamente un cemento listo para ser llevado a la Luna, sino obtener datos sobre la forma en que la gravedad influye en su proceso de hidratación, endurecimiento y configuración microscópica.

Instalaciones de investigación vinculadas al programa espacial HyperGES.

Instalaciones de investigación vinculadas al programa espacial HyperGES.X:@ASI_spazio

¿Qué buscarán en las muestras de cemento?

Cuando el cemento entra en contacto con el agua se producen reacciones químicas que permiten que la mezcla se endurezca y adquiera resistencia. La velocidad y la forma en que ocurre este proceso pueden cambiar según las condiciones físicas del entorno.

En el experimento, los investigadores analizarán si la hipergravedad acelera esas reacciones y si modifica la distribución de partículas, agua y poros dentro de las muestras.

Una estructura interna más compacta podría estar relacionada con mejores niveles de resistencia o durabilidad. Sin embargo, una fuerza gravitatoria elevada también puede provocar que los componentes se separen o se acumulen en distintas zonas de la mezcla.

Por esa razón, el estudio deberá identificar tanto las posibles ventajas como los problemas producidos por la hipergravedad. Las muestras serán examinadas mediante técnicas de observación microscópica y análisis con rayos X para determinar su composición y el avance de las reacciones químicas.

El desafío de construir fuera de la Tierra

Diseñar infraestructura para la Luna requiere considerar factores que no están presentes de la misma forma en la Tierra. Entre ellos se encuentran la radiación, las variaciones extremas de temperatura, la disponibilidad limitada de agua y la dificultad de transportar materiales.

Enviar grandes cantidades de cemento, acero o plástico desde la Tierra representaría un costo elevado. Una alternativa estudiada por diferentes programas espaciales consiste en aprovechar los recursos disponibles en el lugar donde se construirán las estructuras.

El regolito, la capa de fragmentos de roca y polvo que cubre la superficie lunar y otros cuerpos celestes, podría convertirse en materia prima para fabricar elementos de construcción. Para llegar a ese punto, todavía es necesario establecer cómo reaccionan las mezclas y qué procedimientos garantizarían estructuras seguras.

Los materiales derivados del cemento también resultan de interés por su capacidad para aislar térmica y acústicamente, además de ofrecer protección frente a determinadas formas de radiación.

Los datos aportarán a futuras reglas para la actividad lunar

Los resultados de la investigación serán considerados dentro del trabajo del Equipo de Acción para la Consulta sobre Actividades Lunares (ATLAC).

Esta instancia reúne información destinada a respaldar actividades seguras, sostenibles y cooperativas en la Luna. El estudio ecuatoriano podría aportar evidencia científica para futuras recomendaciones sobre construcción y aprovechamiento de recursos fuera de la Tierra.

La investigación coincide con una nueva etapa de exploración lunar. La NASA prepara, mediante el programa Artemis, las tecnologías necesarias para desarrollar misiones tripuladas y establecer una presencia de mayor duración alrededor y sobre la Luna. La agencia también estudia las capacidades necesarias para posibles misiones humanas a Marte desde la década de 2030, aunque todavía no existe una fecha confirmada para una llegada tripulada al planeta rojo.

Así, el proyecto permitirá que investigadores ecuatorianos participen en una discusión que ya no se limita a cómo llegar al espacio, sino que se extiende a una pregunta más compleja: cómo construir y permanecer fuera de la Tierra.

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