2026 JH2: El asteroide de 30 metros de diámetro que registrará su máximo acercamiento a la Tierra
El objeto espacial, detectado hace una semana por astrónomos en Arizona, se posiciona a una distancia inferior al 23% de la brecha de separación con la Luna

Trayectoria del asteroide 2026 JH2
Lo que debes saber
- El descubrimiento, resalta la importancia científica de los programas de detección temprana de escombros espaciales.
- De acuerdo con informes de las agencias espaciales como la NASA y la ESA, el riesgo de impacto con la Tierra es cero.
Este lunes 18 de mayo, el asteroide recientemente descubierto 2026 JH2 registrará su punto de mayor proximidad a la Tierra. El cuerpo celeste, cuyo diámetro estimado oscila entre los 15 y 35 metros, pasará a una distancia mínima de aproximadamente 91,000 kilómetros de la superficie terrestre.
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Aunque la cifra representa un margen estrecho en términos astronómicos y ha activado el seguimiento de los sistemas de defensa planetaria, las agencias espaciales han confirmado que el sobrevuelo no representa ningún riesgo de colisión con nuestro planeta, ya que la distancia de este acercamiento equivale a menos de una cuarta parte de la trayectoria promedio entre la Tierra y la Luna.
La roca espacial se desplazará de manera totalmente segura, pasando muy por encima de la atmósfera terrestre y notablemente más lejos que el anillo de satélites artificiales geoestacionarios, los cuales orbitan a unos 36,000 kilómetros de altura. El evento se presenta como una oportunidad óptima para el estudio científico de los objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés).
Detección y trayectoria del cuerpo celeste

Ilustración explicativa de la distancia entre la Tierra, el asteroide 2026 JH2 y la luna
El asteroide fue identificado por primera vez el pasado domingo 10 de mayo mediante las observaciones del Mount Lemmon Survey, un programa de vigilancia astronómica ubicado en Tucson, Arizona, que colabora directamente con la NASA.
Inicialmente registrado bajo el código provisional CELU1Q2, el objeto ha sido monitoreado de manera constante durante la última semana por observatorios de todo el mundo con el fin de precisar sus parámetros orbitales y su comportamiento físico. De acuerdo con los datos del Centro de Planetas Menores, el cuerpo pertenece a la clasificación de los asteroides Apolo.
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Esta categoría agrupa a aquellos objetos cuyas órbitas cruzan el camino de la Tierra alrededor del Sol de forma regular. Por su rango de tamaño, los especialistas lo comparan con el bólido de Chelyabinsk que ingresó sobre Rusia en el año 2013.
Evaluación de riesgo y observación astronómica
Tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea (ESA) han descartado por completo cualquier posibilidad de impacto tras realizar simulaciones matemáticas basadas en los últimos datos de radar. Aún así, los astrofísicos señalan que, incluso en el escenario hipotético de que un objeto de estas dimensiones se dirigiera hacia la Tierra, la fricción con la atmósfera desintegraría la mayor parte de su estructura.
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Coordenadas y métodos de observación
Debido a su tamaño reducido y baja reflectividad, el fenómeno cuenta con características específicas para su seguimiento:
- Visibilidad: El asteroide no se puede ver a simple vista.
- Equipo necesario: Astrónomos independientes y aficionados requerirán telescopios de mediana apertura (a partir de las 6 pulgadas) para identificar su rápido movimiento.
- Ubicación en el cielo: El trayecto se localizará principalmente en las coordenadas de las constelaciones de la Osa Mayor y Leo.
- Transmisión digital: Para la comunidad general, proyectos científicos como el Virtual Telescope Project ofrecerán transmisiones técnicas en directo a través de internet.
Tras este encuentro, el 2026 JH2 continuará su órbita heliocéntrica y los modelos indican que no volverá a aproximarse al planeta de forma significativa hasta el año 2060.