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Diario Expreso Ecuador

Buenavida

María Cecilia Armijos acompaña a las familias con 2 Latidos y su libro Mamá, ¿te vas?

La especialista en desarrollo infantil temprano habla de su trabajo con familias, los retos de la crianza actual y su proyecto editorial.

El cuento infantil está inspirado en su experiencia como madre y profesional.

El cuento infantil está inspirado en su experiencia como madre y profesional.Foto: Cortesía

Gianella Muñoz
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Lo que debes saber 

  • Es especialista en atención temprana y detección de trastornos del espectro autista, con formación en Ecuador, España y Estados Unidos.
  • Además de su trabajo con familias, es autora del cuento infantil Mamá, ¿te vas?, inspirado en su experiencia como madre y profesional.
  • Advierte sobre la sobresaturación de información en redes, una dinámica que puede generar más ansiedad y presión en las familias durante la crianza.

María Cecilia Armijos habla de la infancia no solo con atención, sino también con mucha sensibilidad. No es casualidad: lleva 20 años trabajando con niños y bebés, 14 de ellos al frente de 2 Latidos, el proyecto con el que acompaña a familias durante una de las etapas más intensas de la crianza: de cero a tres años.

Se ha formado en Ecuador, España y Estados Unidos, pero cuando habla de aprendizaje hay una experiencia que coloca por encima de cualquier título: “Tengo tres hijos y ellos han sido el doctorado más grande que me ha dado la vida”.

Especialista en desarrollo infantil temprano y detección de trastornos autistas, María Cecilia ha convertido su profesión en una forma de acompañar, orientar y, muchas veces, también tranquilizar a madres que llegan cargadas de preguntas. Esa misma comunidad se ha extendido a las redes, donde tiene más de 180 mil seguidores en Instagram. Desde allí insiste en una crianza menos marcada por la comparación y la sobreexigencia, y más conectada con cada niño.

Criar sin ruido

Si algo ha cambiado en los últimos años es la cantidad de información que reciben las madres. “Más que una era de información, estamos viviendo una era de sobresaturación de información”. Basta con buscar por qué un niño todavía no habla para que el algoritmo comience a mostrar diagnósticos, terapias, ejercicios y recomendaciones que muchas veces terminan aumentando la ansiedad.

Por eso insiste en volver a lo esencial. Estimular a un niño de 0 a 3 años, no significa llenar su agenda de actividades ni convertir cada etapa en una competencia. Hablarle mientras se lo cambia, cantarle, salir al parque, jugar, dejarlo explorar y respetar sus tiempos también forman parte de su desarrollo. “Todos los niños necesitan estimulación, pero eso no significa que todos necesiten una estimulación sistematizada”, explica.

Y hay otro punto que considera clave: dejar de medir a los niños únicamente por cuánto saben. Números, letras, colores o palabras pueden impresionar, pero no deberían reemplazar habilidades fundamentales como vincularse, jugar, explorar o comunicarse. Tampoco ayuda convertir cada avance en una comparación. Para María Cecilia, acompañar el desarrollo implica observar, consultar cuando algo llama la atención y, sobre todo, entender que cada niño tiene su propio ritmo.

Desde 2 Latidos acompaña el desarrollo de niños de cero a tres años.

Desde 2 Latidos acompaña el desarrollo de niños de cero a tres años.Foto: Cortesía

Vocación y propósito

¿De dónde nace su sensibilidad por trabajar con niños?

Desde pequeña fui muy sensible a observar a los niños. Durante varios años mis papás me llevaban a acompañarlos a un proyecto de labor social en la Sierra, donde se atendía a niños indígenas. Creo que eso me conectó desde muy temprano con esa sensación de querer ayudar y servir. Después fui creciendo y me interesé mucho por el ámbito de la salud y el desarrollo.

Usted también es mamá ¿Cuánto ha cambiado la maternidad la manera de ejercer su profesión?

Muchísimo. Siempre digo que mis tres hijos han sido el doctorado más grande que me ha dado la vida. Ser mamá me permitió unir mi formación profesional con la experiencia real de criar: vivir dudas, cansancio, miedos y distintas etapas. Eso me ha dado una empatía con las familias que probablemente no tendría únicamente desde la mirada profesional.

Uno de esos aprendizajes llegó además con el nacimiento prematuro de su hijo. ¿Qué cambió en usted esa experiencia?

Mi bebé debía nacer a mediados de septiembre y nació el 2 de julio, dos meses y medio antes. Desde mediados de junio yo ya estaba hospitalizada porque sabíamos que existía la posibilidad de que el parto se adelantara. Esa experiencia me llevó a vivir desde dentro algo que durante años había acompañado profesionalmente: a las madres de bebés prematuros, las familias, la incertidumbre y lo que significa atravesar una unidad de cuidados intensivos.

Durante esa etapa también nació su cuento ‘Mamá, ¿te vas?’ ¿Qué quería contar?

Nació de una pregunta que mis hijos me hacían constantemente cada vez que yo tenía que salir a trabajar: “Mamá, ¿te vas?”. Quise explicarles a los niños que las mamás también salimos de casa para cumplir otros roles, ejercer nuestras profesiones y aportar a la sociedad. Pero, al mismo tiempo, quería que fuera un homenaje a todas las mamás que trabajan fuera de casa. La idea es recordar que podemos cumplir muchos roles, y que aunque mamá tenga que irse a trabajar, el amor siempre se queda.

¿Qué necesita escuchar una mamá que siente que no lo está haciendo suficientemente bien?

Que deje de juzgarse y de autoexigirse tanto. Un bebé no conoce la historia profesional ni académica de su mamá. No sabe si ella tiene un título universitario, si dirige una empresa o cuál es su trabajo. Lo que reconoce son sus brazos, su cuerpo, su presencia y su amor. Para un bebé, ese es su mayor lujo.

Una labor que suma

Dos veces al año, 2 Latidos realiza jornadas gratuitas de atención para niños cuyas familias no cuentan con los recursos para acceder a estos servicios. A través de una convocatoria, reciben postulaciones, evalúan cada caso y buscan atender al mayor número posible durante esas jornadas.

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