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Diario Expreso Ecuador

"Sigo siendo yo": la historia de Giuliana Estrella, la parvularia con la 'pierna robot'

Giuliana perdió su pierna tras un siniestro de tránsito, pero asegura que los cambios en su vida no significan que se haya perdido a ella misma

Giuliana descubrió su vocación “sin querer queriendo”: hace unos años su prima le pidió que la reemplace como maestra, y nunca soltó la profesión.

Giuliana descubrió su vocación “sin querer queriendo”: hace unos años su prima le pidió que la reemplace como maestra, y nunca soltó la profesión.Carlos Klinger

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Lo que debes saber

  • Giuliana habló con SEMANA sobre su proceso de recuperación.
  • Espera regresar pronto a las aulas para volver a convivir de cerca con sus niños.
  • Actualmente se está acostumbrando a su nueva prótesis.

El último cuento que la parvularia Giuliana Estrella escribió para sus niños antes de que su vida cambiara para siempre se llamó ‘El gato con la pata de madera’.

“Estábamos hablando de animales domésticos. La idea era que al gato le faltaba una pierna, y sus amigos le preguntaban si podía caminar, correr o saltar. Él respondía que sí, pero de manera distinta. Ahora yo soy el gato”, dice la joven de 27 años. “La vida estaba tratando de decirme algo”.

Giuliana perdió su pierna derecha a inicios de año tras un siniestro de tránsito. Pasó meses hospitalizada en Guayaquil, cumpliendo un proceso de recuperación lleno de primeras veces: volver a sentarse, a usar el andador y las muletas, y eventualmente a caminar de nuevo con una prótesis.

Esos momentos fueron duros, dice, pero a su vez la ayudaron a creer que era capaz de recuperar las riendas de su situación. El día después de la cirugía por la fractura de fémur, por ejemplo, los doctores le dijeron que ya debía sentarse.

“Me puse a llorar como una loca, ¿cómo me iba a sentar tan rápido si me acababan de operar? Recuerdo que me asistieron entre tres enfermeros. Con su ayuda lo logré y lo primero que dije fue: no fue tan difícil como pensé”.

Cuando ya pudo quedarse sentada por más tiempo le ordenaron usar el andador, el cual supo utilizar casi instintivamente. Luego tuvo que acostumbrarse a las muletas.

Giuliana cursa Educación en la Universidad Espíritu Santo.

Giuliana cursa Educación en la Universidad Espíritu Santo.Carlos Klinger

Caminando de nuevo

Giuliana ya tiene cerca de un mes acostumbrándose a la prótesis. Al inicio esperaba ponérsela y salir corriendo, pero pronto aprendió que llegar a ese punto le iba a tomar más tiempo.

Parte del progreso es trabajar su fuerza y equilibrio, además de seguir un plan especial de nutrición, pues las variaciones en su cuerpo modifican el encaje de la prótesis: su muñón, al que ha bautizado afectivamente como ‘muñequita Muñoz’, varía de tamaño a diario, ocasionalmente obligándola a ponerse una media.

“Muñequita Muñoz y yo hemos creado un vínculo gigantesco. Trato de cuidarla demasiado. Me da miedo que la aplasten o la lastimen y retroceder en mi proceso”, explica. “Tengo heridas que siguen intentando cicatrizar, todavía no siento tanta confianza en ponerle mucho peso”.

La prótesis que usa fue hecha por Ecuaprótesis, pero fue financiada en un 50 % por la fundación internacional Stronger Than You Think.

Se topó con el organismo a través de b, y decidió enviarles un correo explicando su situación. Pensó que no obtendría respuesta, pero para su sorpresa se ofrecieron a costear la prótesis.

Giuliana estuvo dos meses hospitalizada tras el siniestro.

Giuliana estuvo dos meses hospitalizada tras el siniestro.Cortesía

Regresando al trabajo

Por ahora Giuliana no puede pasar tanto tiempo con sus pequeños como quisiera: cumple un rol administrativo temporáneo, lejos del aula, mientras avanza en su recuperación.

“Estoy sentada en la oficina y pienso que no nací para eso. Siempre veo la forma de ir a sentarme al patio cuando los niños están ahí (...). Antes me preguntaban qué me había pasado, y les conté que iba a tener una pierna robot. Ahora pasan por mi oficina emocionados pidiéndome verla”.

Manteniendo la calma

Giuliana recuerda el siniestro como si estuviera viendo una película. Tras sentir el b se bajó del auto y las personas con las que viajaba la asistieron.

“Siempre me preguntan si sentí que me iba a morir. La respuesta es no. No sé cómo explicarlo, pero me sentí en calma. Algo me decía que iba a llegar (al hospital) y me iban a curar, sea que mi pierna se quede conmigo o no. La situación fue difícil, pero creo que eso me ayudó a aceptarlo. No fue tanto una sorpresa cuando me desperté, tenía una idea de que esto podía pasar”, dice sobre la amputación.

Esa calma, sin embargo, no significa que los retos de tener una discapacidad sean fáciles de digerir.

La prótesis de Giuliana fue elaborada por Ecuaprótesis 3D (@ecuaprotesis3d en Instagram. También recibió terapias gratis en el centro TMO Fisioterapia (@tmofisioterapia).

La prótesis de Giuliana fue elaborada por Ecuaprótesis 3D (@ecuaprotesis3d en Instagram. También recibió terapias gratis en el centro TMO Fisioterapia (@tmofisioterapia).Cortesía

“Sigo siendo yo”

Antes de perder su extremidad, Giuliana se consideraba una persona muy independiente: le gustaba transportarse y hacer sus trámites sola. Actualmente depende de otras personas para muchos aspectos de su vida.

También lidia con la dualidad entre sentirse sobreprotegida y al mismo tiempo tener miedo de no contar con ayuda. Por eso trabaja con sus seres queridos en encontrar un balance entre cuidarla y dejarla retomar su independencia.

“Mis amigos siempre me dicen que es solo por un ratito, que luego volveré con todo. Me repito eso para no volverme loca”.

Haber sufrido una amputación y las consecuencias que eso ha supuesto la llevaron a cuestionarse quién era. Uno de sus doctores le recalcó que todavía era la misma, pero que mucho cambiaría.

“Sigo siendo yo. Haber perdido una parte de mí no significa haberme perdido a mí misma. Siento que esta versión de mí es la que más me gusta. Miro hacia atrás y extraño muchísimas cosas que tenía la Giuliana anterior, pero al haber vivido esto, mis prioridades, mi forma de ver la vida, de relacionarme con la gente, todo se transformó”.

Su familia y el futuro

Al resaltar el aspecto más duro de esta experiencia, Giuliana evita centrarse en los procedimientos dolorosos, la crisis de identidad o la pérdida de su independencia. En cambio, pone el foco en el dolor de sus seres queridos, quienes lo han enfrentado de distintas formas.

“Recuerdo que me levantaba y lloraba porque decía, no puede ser, mi mamá, mi papá y mi hermana están sufriendo. Me daba cargo de conciencia, aunque sé que no fue mi culpa”.

Más que una premonición, Giuliana ha tomado el cuento que escribió para sus clases antes del siniestro como una oportunidad.

A futuro, cuando regrese a las aulas, Giuliana planea sacar una historia infantil que le servirá como carta de presentación ante los niños, explicando de forma amigable lo que sucedió.

“Ya lo están ilustrando y todo. Ojalá pueda sacarlo a finales de este año. Se llama La tía Yuyu y su pierna robot”.

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