
Endometriosis: mitos, verdades y señales de alerta sobre esta enfermedad
El malestar menstrual intenso puede ser una señal de alerta de una enfermedad que afecta la calidad de vida y la fertilidad
Desde su adolescencia, los últimos días de cada mes, la ansiedad y los nervios de Natalia M. aumentaban, porque sabía que pronto llegaría su menstruación. Aunque se trata de un ciclo natural en la vida fértil de las mujeres, ella lo vivía de una manera muy distinta: con cólicos intensos que no le permitían siquiera levantarse de la cama.
Ya durante los primeros años de su adultez, recuerda que en esas fechas prefería no salir de casa, porque se sentía sin energía y el dolor la dejaba completamente inhabilitada. Sin embargo, cuando comenzó su primer trabajo y ya no podía simplemente ausentarse de la oficina, decidió que había llegado el momento de entender por qué cada mes atravesaba ese sufrimiento.
Después de varios análisis y chequeos médicos, y tras casi un año de búsqueda, recibió el diagnóstico: endometriosis. Sin saberlo, convivía con una enfermedad que afectaba su bienestar y limitaba su calidad de vida. Como Natalia, miles de mujeres padecen esta condición sin saber con claridad qué es lo que ocurre en su cuerpo.
Así lo explica el ginecólogo Bernardo Blum, director del Instituto de Endometriosis Blum Care, quien resalta que esta enfermedad afecta a cerca del 10 % al 15 % de las mujeres en edad reproductiva y que muchas de ellas aún no cuentan con un diagnóstico.
De qué se trata
Según el especialista, la endometriosis es una enfermedad, que no tiene una causa en específica en la que el tejido endometrial (que recubre el interior del útero) crece fuera de él, en zonas como los ovarios, las trompas de Falopio, la cavidad abdominal, la vejiga y hasta el hígado.
Sus síntomas varían en cada persona. “Mientras algunas no presentan señales, otras experimentan molestias leves y, en los casos más severos, el dolor y la inflamación crónica en el abdomen pueden llegar a ser tan incapacitantes que afectan también su energía y estado emocional. Incluso, en ciertos casos, puede generar dolor durante las relaciones sexuales y dificultar la posibilidad de concebir debido a un mayor riesgo de infertilidad”, dice Blum.
Controlarla sí, curarla no
La endometriosis no tiene cura definitiva, pero sí existen tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de la paciente. Como explica Blum, el objetivo es frenar su avance y reducir el impacto que puede tener en la vida diaria de quien la padece. El abordaje puede incluir medicación, tratamiento hormonal y, en algunos casos, cirugía, según la gravedad, los síntomas y los planes reproductivos de cada mujer.
“No se debe normalizar el dolor ni recurrir a la automedicación. Incluso cuando no hay síntomas intensos, es importante tratarla y mantener seguimiento médico para evitar que progrese y comprometa otras zonas del cuerpo”, señala. Además, el especialista advierte que sacar el útero no es la solución, ya que no cura la enfermedad.
¿Mito o verdad?
El doctor Blum aclara cinco dudas frecuentes sobre la endometriosis y explica qué hay de cierto detrás de algunas de las creencias más comunes sobre esta condición.
1. “¿Solo debe verla el ginecólogo?”
Mito: La endometriosis no debe ser abordada únicamente por el ginecólogo. Aunque este especialista cumple un papel clave en el diagnóstico y tratamiento, su manejo puede requerir también el acompañamiento de otros profesionales, como psicólogo, nutricionista y fisioterapeuta, según los síntomas y las necesidades de cada paciente.
Un enfoque integral puede ayudar a controlar mejor el dolor, atender el impacto emocional de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Además, una alimentación antiinflamatoria puede funcionar como apoyo dentro del tratamiento, aunque no reemplaza la valoración médica ni las terapias indicadas por el especialista.
2. “¿Hay que hacer estudios para saber si existe endometriosis?”
Verdad: Si existe sospecha de endometriosis, el especialista puede solicitar estudios de sangre e imágenes, como ecografía transvaginal y resonancia magnética, según cada caso. Aunque algunos marcadores, como el CA-125, pueden orientar, no permiten diagnosticarla por sí solos.
En ciertos casos, la confirmación se realiza mediante laparoscopia, una cirugía mínamente invasiva que permite observar las lesiones e incluso tratarlas en el mismo procedimiento. Aun así, la cirugía no siempre es necesaria como primer paso para iniciar la atención.
3. “¿No puede quedar embarazada?”
Mito: La endometriosis no significa, de forma automática, que una mujer no pueda ser madre. Si bien esta condición puede afectar la fertilidad en algunos casos, muchas mujeres logran embarazarse de manera natural, e incluso hay quienes descubren que la padecen durante una cesárea. Por eso, más que asumirlo como una sentencia, lo importante es valorar cada caso de manera individual y con el seguimiento médico.
4. “¿El embarazo es la solución?”
Mito: Embarazarse no cura la endometriosis. Sin embargo, según el especialista, durante el embarazo e incluso en la etapa de lactancia, la actividad hormonal cambia, lo que puede hacer que los síntomas desaparezcan de forma temporal. Después de esa etapa, cada paciente debe retomar el tratamiento indicado por su médico, especialmente si no busca un nuevo embarazo a corto plazo.
5. “¿Solo afecta a las mujeres mayores?”
Mito: Si bien es cierto que, en muchos casos, se detecta entre los 25 y 30 años, la endometriosis no aparece únicamente en la adultez. Puede manifestarse incluso desde la adolescencia, pero como el dolor menstrual intenso suele normalizarse, el diagnóstico tiende a retrasarse. Es por eso que identificarla a tiempo es clave para aliviar los síntomas, frenar su progresión y proteger la salud reproductiva.
Dato clave
Marzo es el mes de la concientización de esta condición. El 14 se conmemora el Día Mundial de la Endometriosis para visibilizar esta enfermedad crónica que afecta a millones de mujeres.