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Diario Expreso Ecuador

Bienestar laboral

Bienestar laboral: el ejercicio no basta para mejorar el rendimiento en la oficina

El ejercicio físico en el trabajo no garantiza por sí solo el bienestar, debe integrarse en un entorno laboral saludable

El principal enemigo en los entornos de oficina es el sedentarismo prolongado.

El principal enemigo en los entornos de oficina es el sedentarismo prolongado.CANVA

Nadia Larco Bravo
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El interés creciente de las empresas por el bienestar de sus empleados ha impulsado programas de ejercicio físico en oficinas y espacios corporativos. Sin embargo, estas iniciativas pueden resultar poco útiles o incluso contraproducentes si se aplican de manera aislada. Limitarse a ofrecer clases o sesiones deportivas sin atender las condiciones laborales de base es un error frecuente.

Víctor Jiménez Díaz-Benito, profesor de la Universidad Europea e investigador en Gestión Deportiva, advierte que “un trabajador estresado no mejorará su bienestar solo con ejercicio, primero hay que asegurar unas buenas condiciones laborales”. El experto subraya que la actividad física es un complemento valioso, pero nunca la base sobre la que se sustenta la estrategia de bienestar.

Sedentarismo y riesgos asociados

El principal enemigo en los entornos de oficina es el sedentarismo prolongado. Pasar horas sentado frente a un computador aumenta el riesgo de mortalidad y de desarrollar patologías como hipertensión, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. A nivel psicológico, la inactividad se relaciona con mayores niveles de estrés y ansiedad.

“El ejercicio regular favorece la liberación de neurotransmisores asociados al bienestar y ayuda a normalizar los niveles basales de cortisol, lo que mejora el estado de ánimo y la capacidad para afrontar las demandas del trabajo”, explica Jiménez. No obstante, recalca que estos beneficios solo se consolidan si el ejercicio se enmarca en un entorno laboral saludable.

Adaptar la actividad a la fatiga del trabajador

En entornos de alta presión y jornadas largas, la actividad física más eficaz es aquella que se adapta al estado de fatiga del empleado. El profesor recomienda ejercicios de intensidad moderada, como el trabajo aeróbico, que no sobrecargan el sistema nervioso.

Asimismo, destaca la importancia de integrar rutinas de fuerza y movilidad, fundamentales para la salud metabólica y para compensar los efectos negativos de las posturas mantenidas durante horas. Estas prácticas deben ser diseñadas y supervisadas por profesionales cualificados, capaces de ajustar la intensidad y el tipo de ejercicio a las necesidades individuales.

Para que la actividad física tenga un impacto real en el bienestar laboral, es imprescindible garantizar primero un entorno digno y saludable.

Para que la actividad física tenga un impacto real en el bienestar laboral, es imprescindible garantizar primero un entorno digno y saludable.CANVA

El reto para las empresas es entender que no todos los trabajadores responden igual a la actividad física. Factores como edad, estado de salud, nivel de estrés y tipo de jornada influyen en la eficacia del ejercicio. Por eso, la personalización es clave para que los programas corporativos tengan un impacto real.

Pausas activas y enfoque integral

Para que la actividad física tenga un impacto real en el bienestar laboral, es imprescindible garantizar primero un entorno digno y saludable. A partir de ahí, se deben promover pausas activas que combatan el sedentarismo y fomentar la participación en programas guiados por expertos en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

“La figura del profesional es insustituible, pues es quien mejor puede adaptar el ejercicio a las circunstancias y expectativas de cada persona”, señala Jiménez. El objetivo no es imponer el ejercicio como una herramienta más al servicio de la productividad, sino integrarlo en propuestas estructuradas que combinen actividad aeróbica, fuerza y movilidad.

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