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Diario Expreso Ecuador

Buenavida

Andrea Mosquera: “El cabello afro también habla de identidad, historia y política”

Comunicadora, abogada y activista, Andrea reivindica la afroestética y utiliza su voz para inspirar a nuevas generaciones a abrazar su identidad.

Tras años de alisar su cabello, hoy luce su afro natural como un símbolo de identidad y amor propio.

Tras años de alisar su cabello, hoy luce su afro natural como un símbolo de identidad y amor propio.Foto: Kath Guerrero

Gianella Muñoz
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Lo que debes saber 

  • Impulsa la afroestética y promueve una belleza libre de estereotipos desde sus redes sociales.
  • Su activismo contribuyó a la primera ordenanza étnico-racial del cantón Ambato.
  • Busca que niñas y jóvenes afro crezcan con referentes que fortalezcan su autoestima e imagen.

Hablar con Andrea Mosquera es encontrarse con una mujer que convirtió la identidad en una causa. Comunicadora, abogada y activista, hoy es una de las principales voces afrodescendientes del Ecuador, utilizando las redes sociales para hablar temas de identidad, representación y derechos humanos. Su trabajo incluso trascendió el activismo digital al formar parte del equipo que impulsó la primera ordenanza étnico-racial del cantón Ambato, una normativa orientada a la restitución de derechos de la población afrodescendiente.

Su mensaje tiene una idea clara: ampliar la conversación sobre lo que significa ser una mujer afro en el país. “Mi propósito también es cambiar esa historia mal contada sobre las personas afrodescendientes y, especialmente, sobre las mujeres negras”, afirma. Por eso habla de historia, de cultura, de peinados, de política y de representación, convencida de que el conocimiento también es una herramienta para combatir la discriminación.

Pero detrás de esa voz firme también existe una historia muy ligada a la imagen. Andrea comenzó modelando desde la adolescencia, participó en certámenes de belleza y conoció de cerca una industria donde el cabello alisado era casi una regla. Con los años decidió reconciliarse con su cabello natural y entendió que llevar un afro, unas trenzas o un turbante no era solo una elección estética, sino también una forma de expresar con orgullo quién es.

En diálogo con SEMANA, Andrea habla de moda, identidad y belleza sin estereotipos. Reflexiona sobre el poder de la representación, la libertad de vestir y llevar el cabello como cada mujer desee y la importancia de que las nuevas generaciones encuentren referentes diversos. “No existe un solo tipo de belleza; la belleza es diversidad”, asegura. 

Belleza con identidad

Creció en los años noventa, cuando los estándares de belleza eran muy rígidos. ¿En algún momento sintió la necesidad de encajar?

Sí, completamente. En esa época la representación de las personas afrodescendientes en televisión era muy negativa. Veía que todas las mujeres del entorno comenzaban a alisarse porque nos repetían que nuestro cabello era “desordenado” o “difícil”. Además, ni siquiera existían productos especializados para cuidarlo; usábamos productos que, en realidad, lo maltrataban más.

¿Cuándo empezó a alisarse el cabello?

Desde los 11 años. El alisado se volvió parte de mi vida. Más adelante participé como candidata a Reina de Ambato y toda mi imagen estaba construida alrededor del cabello lacio: extensiones, tratamientos, producción… Todo respondía a ese ideal de belleza.

¿Y cuándo llegó el cambio?

En la pandemia. Coincidió con una etapa en la que tuve acceso a mucha más información sobre el cabello afro y entendí que no era solo una cuestión estética. El cabello también habla de identidad, de historia y hasta de política.

Promueve la afroestética como una expresión de identidad, libertad y orgullo por sus raíces.

Promueve la afroestética como una expresión de identidad, libertad y orgullo por sus raíces.Foto: Cortesía

¿Cómo fue ese proceso?

Primero tuve que cortar todo el cabello alisado. Tenía dos texturas: la natural y la alisada. Recuerdo que fue muy impactante porque desde los 11 años prácticamente no me había visto con mi cabello real. Hoy entiendo que cada mujer debe ser libre de decidir cómo quiere llevar su cabello. Si alguien decide alisarlo porque le gusta o porque le resulta más cómodo, también es válido. Lo importante es que esa decisión nazca de la libertad y no de la vergüenza o de la presión social.

¿Cómo describiría a la Andrea de hoy frente a la de aquella adolescente?

Hoy tengo claridad sobre quién soy, sobre lo que representan mis ancestros y sobre el valor de mi cultura. También siento que tengo la autoridad para defender mi identidad, mi cabello, mi cuerpo y mi historia.

¿Siente que su contenido en redes también ayuda a reducir el racismo y el bullying que vivieron generaciones anteriores?

Sí. Creo que hoy ya no hay espacio para seguir diciéndoles a los niños o a los jóvenes que deben encajar en un solo modelo de belleza. Uno de los objetivos de mi contenido es precisamente mostrar la afroestética y visibilizar que existen muchas formas de belleza.Que puedan decir: “Mi cabello es hermoso, mi piel también, soy inteligente y puedo llegar tan lejos como me lo proponga”.

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