Buenavida
Cinco diseñadores y un palacio histórico: así fue Quito Fashion Night
La sexta edición convirtió al histórico Circasiana Palace en el escenario donde los diseñadores reinterpretaron la identidad ecuatoriana

En la colección de Lía Padilla predominó la inspiración decolonial.
Lo que debes saber
- La edición 2026 apostó por una moda con identidad ecuatoriana: desde la zapatería artesanal y el trabajo con comunidades andinas hasta propuestas experimentales.
- La capital dejó de ser solo el escenario para convertirse en la principal fuente de inspiración de cada colección.
- La plataforma anunció su expansión hacia Guayaquil y Cuenca para construir un circuito nacional de moda.
La sexta edición de Quito Fashion Night se tomó este sábado 27 de junio el histórico Circasiana Palace con una propuesta que fue más allá de la pasarela. Cinco diseñadores ecuatorianos presentaron sus colecciones bajo el concepto La ciudad que viste su historia, una experiencia que unió moda, patrimonio y cultura, y que además marcó el inicio de la expansión del proyecto hacia Guayaquil y Cuenca.
Pero el objetivo no era convertir los monumentos de Quito en prendas de vestir. Según Pietro Polít, creativo y productor general del evento, la apuesta consistía en que cada diseñador interpretara la esencia de la capital desde su propia mirada. “La intención fue mucho más profunda”, afirma. “Quito es una ciudad romántica. Es la ciudad de los pasillos, del requinto, de los violines, de las calles empedradas, de las flores en sus balcones… Queremos que quien venga no solamente vea una pasarela; queremos que viva Quito, que la sienta y que se enamore de ella”.
La cita tuvo como escenario al histórico Circasiana Palace, donde la moda convivió con la música, el arte y la tradición para construir una experiencia inmersiva. Pero la mirada de Quito Fashion Night va más allá de una noche de desfiles. La plataforma anunció su expansión hacia Guayaquil y Cuenca, aunque, según Polít, cada ciudad tendrá una personalidad propia. “Nunca hemos querido hacer el mismo evento en diferentes ciudades. Quito estará ligada al patrimonio; Guayaquil será contemporánea, dinámica y empresarial; y Cuenca respirará diseño de autor y artesanía”.
Para su creador, el verdadero éxito comienza cuando se apagan las luces de la pasarela. “Los grandes eventos son importantes, pero lo realmente importante es lo que sucede después”. Su apuesta es construir una industria que genere oportunidades para diseñadores, modelos, fotógrafos, maquilladores, estilistas y artesanos. “Cuando una industria aprende a colaborar, deja de competir consigo misma y empieza a competir con el mundo”. Una visión que resume el propósito de esta plataforma: convertir la moda ecuatoriana en una carta de presentación internacional.
Diseñadores que dieron forma a la noche
Lía Padilla, pionera del movimiento avant-garde en Ecuador, presentó una combinación de diseño conceptual con prendas más cercanas al uso cotidiano, siempre desde una mirada decolonial y profundamente política. La diseñadora reivindica la identidad latinoamericana mediante procesos de producción colaborativos, consumo consciente y un fuerte valor otorgado al trabajo artesanal. Cada creación busca transmitir resistencia, memoria y pertenencia, demostrando que la moda también puede ser un vehículo de transformación social.

Texturas, siluetas escultóricas y elementos simbólicos definieron la propuesta de Padilla.
Michael Landívar, graduado del Fashion Institute of Technology de Nueva York, regresó a Ecuador para trabajar junto a artesanos de Imbabura y convertir ese diálogo en el eje de su marca. En Quito Fashion Night presentó un adelanto de Carry this for me, una colección inspirada en su herencia andina donde la sastrería se encuentra con formas geométricas y materiales naturales. Cada prenda busca preservar la memoria de los oficios tradicionales mientras proyecta la riqueza cultural ecuatoriana hacia escenarios internacionales.

Landivar llevó la herencia andina a una propuesta de alcance internacional.
Con apenas un par de años desde el nacimiento de su firma, Paula Recalde ha logrado posicionar a Blesk como una de las propuestas emergentes más experimentales del país. En esta edición presentó Intersticio, una colección que explora el instante de transformación entre un punto y otro. Inspirada en el lenguaje del automóvil, especialmente en las líneas de FIAT, desarrolló prendas de denim deconstruidas, costuras desplazadas y volúmenes arquitectónicos que convierten el movimiento en una metáfora de la evolución personal.

Blesk exploró la volúmenes, estructuras y detalles inspirados en el diseño automotriz.
La propuesta de Edmundo López puso el foco en la zapatería artesanal como patrimonio cultural. Su historia personal, marcada por una infancia de dificultades económicas, se refleja en un oficio construido sobre el esfuerzo y el respeto por el trabajo manual. Sus creaciones reutilizan retazos de cuero para darles una nueva vida y reivindicar la producción responsable. Más que fabricar calzado, el diseñador busca contar historias donde la identidad ecuatoriana, la tradición y el orgullo por las raíces quedan plasmados en cada costura.

Las botas de Edmundo reflejan el valor de la zapatería artesanal ecuatoriana.
La diseñadora Lía Zurita, de la firma Pámila, llevó a la pasarela Imperatritsa, una colección inspirada en Catalina la Grande. A través de siluetas elegantes y referencias a la corte rusa, construye un relato sobre liderazgo, transformación y resiliencia femenina. Cada salida representa una etapa distinta del crecimiento de una mujer que supera la incertidumbre para construir su propio legado, reafirmando el interés de la firma por crear moda con narrativa e inspiración histórica.

Diseño de Lía Zurita inspirado en Catalina la Grande que celebra el liderazgo femenino.