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Viteri y Jairala pugnan por Guayaquil
Cambio. Es la primera elección de autoridades seccionales luego de la fractura del correísmo

Para Cynthia Viteri, la jornada electoral empezó en casa, horas antes de ir a las urnas. Y es que, sus copartidarios arribaron junto con el desayuno. El asambleísta Vicente Taiano, el concejal Manuel Samaniego, su personal de prensa, sus hijos; todos se reunieron en su mesa y, tras tomar un café, partieron en caravana hacia la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, donde la candidata a la Alcaldía de Guayaquil debía ejercer el voto.
Minutos antes de llegar, los vehículos se detuvieron en la intersección entre la avenida Carlos Julio Arosemena y Bellavista. Y es que faltaba un elemento clave antes de ingresar al recinto electoral: su mentor, el alcalde Jaime Nebot.
No se trataba solo de una espera protocolar. El burgomaestre fue uno de sus principales aliados durante su ascenso por los peldaños del poder; asambleísta constituyente, diputada del Guayas, vicepresidenta del Congreso y asambleísta provincial. Estuvo ahí también durante sus dos campañas presidenciales, la de 2006, en la que obtuvo solo un 9 % de las votaciones, y la de 2016, cuando ascendió sola y sin aliados a la candidatura oficial del PSC, quedándose con el tercer lugar.
Arribó a la Católica pasadas las 10:30. Descendió de su auto, manejado por el asambleísta Taiano, para unirse al burgomaestre y la vicealcaldesa Doménica Tabacchi, con quien el año pasado disputó la candidatura a la Alcaldía, y en cuyas primarias incluso hubo roces entre simpatizantes de ambas. Pero todo eso quedó en el pasado. Ataviada en una sencilla blusa azul y pantalón blanco, Viteri los saludó a los dos con un beso en la mejilla y siguió su camino triunfal hacia su mesa.
“Mi fe está puesta en los guayaquileños, en sus ganas de que Guayaquil progrese (...) su voto construye las aerovías, los centros de salud y demás obras. Cada guayaquileño construye su ciudad”, señaló.
Su camino fue seguido por un creciente número de personas que, a su paso, gritaban consignas a su favor. El índice de concurrencia era tal, que miembros de la Policía Nacional tuvieron que intervenir para que esta pudiera sufragar, pero su sonrisa nunca flaqueó.
Depositadas sus papeletas, que se detuvo a mostrar a la prensa, Viteri nuevamente concedió declaraciones. Ante la pregunta sobre cómo se sentía ante el reto de asumir la Alcaldía, tras más de veinte años bajo el control de su partido, fue concisa; ella no es una copia de sus predecesores. “Febres-Cordero, Jaime Nebot y yo tenemos estilos distintos, pero a los tres nos identifica una misma causa, el bienestar de Guayaquil”, subrayó determinante.
De ahí en adelante, el resto de la mañana pasó en movimiento. Primero, al colegio Francisco de Orellana, al sur, donde votó el burgomaestre, luego al colegio Eloy Alfaro, donde sufragó Carlos Luis Morales, candidato a la Prefectura. En este ínterin, aprovechó para hacerse selfies con los ciudadanos que, previo a cualquier resultado electoral, ya se acercaban a pedirle “una foto con usted, alcaldesa”.
Culminada la mañana, regresó al Portón de las Lomas, sola esta vez, para almorzar con sus familiares. Ahí descansó hasta pasadas las 17:30, donde salió hacia el Centro de Convenciones Simón Bolívar para encontrarse nuevamente con Nebot, Morales y sus demás copartidarios. De ahí, el único pendiente en la agenda era esperar.
JIMMY JAIRALA
Ayer no fue un día como cualquiera para Jimmy Jairala. El candidato a la alcaldía de Guayaquil por Centro Democrático estuvo de pie a las 05:30 y aunque la noche anterior dijo haber dormido bien, reconoció vivir un “domingo de tensión” porque, según él, enfrentaba la campaña electoral más dura de su vida.
“La he confrontado en una cancha inclinada, con un árbitro que tiene los ojos vendados”, arguyó. Pese a ello, se mostró confiado en un triunfo en la que sería su cuarta campaña como candidato a una dignidad de elección popular.
El guayaquileño, de 62 años, llegaba a estas instancias, con triunfos en los que resultó electo diputado por el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), en 2006; y prefecto de la provincia del Guayas, en 2009 y 2016, auspiciado por movimiento Una Nueva Opción (UNO) y Centro Democrático, respectivamente.
Su único revés electoral fue cuando se presentó como candidato a alcalde de Guayaquil en las elecciones de 2004, representando al PRE. Aunque obtuvo el 30 % de la votación fue derrotado por Jaime Nebot, del Partido Social Cristiano, quien resultó reelecto.
Ayer Jairala era un hombre optimista y con fe en su triunfo. Vestido informalmente -pantalón azul, camisa blanca a rayas y zapatos cafés- inició su actividad con el acto más elevado de un católico. Acompañado de sus hijos y otros familiares, escuchó una misa oficiada por el sacerdote Gino Ruggiero, en el sector de El Cortijo, de la parroquia La Puntilla.
Con su hijos y amigos desayunó después de una hora, en casa de su exesposa y candidata a concejala, María de Lourdes Valdiviezo, ubicada en una de las urbanizaciones de la Vía a Samborondón. Estaba relajado. Como es su costumbre, solo tomó una taza de café.
Una camioneta Ford blanca movilizó al candidato al colegio Matilde Amador Santistevan, en la ciudadela Kennedy, donde a las 09:15 sufragó en la mesa 215. Hasta allí lllegaron también sus hijos y su exesposa; el viceprefecto del Guayas, Jorge Vélez, y el candidato a concejal por Centro Democrático, Héctor Vanegas.
Más tarde, Jairala acompañó a Vélez al recinto electoral del Tecnológico Espíritu Santo, en Urdenor, donde el funcionario debía ejercer su voto. “Su lealtad ha sido tan alta que es al único al que voy a acompañar en su votación”, manifestó el líder de Centro Democrático.
Después del almuerzo, la actividad del candidato continuó en la tarde. A las 15:15 llegó con su equipo a la sede de la central política, ubicada en Machala y Gómez Rendón. Allí esperaría los resultados de las elecciones.