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Cuando las veredas se convierten en calles
Decenas de carros se parquean en los parterres en Guayacanes y bloquean el paso de peatones. Los vecinos solicitan control.

Cada vez que Manuel Escalante, habitante de la ciudadela Guayacanes, sale hacia su trabajo o regresa de él se encuentra con el mismo panorama: decenas de carros están estacionados en los parterres centrales o laterales del sector.
“La mayoría de calles secundarias son muy angostas, por lo que los dueños de las viviendas parquean en las veredas antes de guardar los vehículos. Sabemos que es una necesidad, pero no por eso pueden perjudicar a los que tenemos que caminar”, precisa Escalante.
Un problema similar relata Verónica Jiménez, quien a diario debe caminar diez cuadras para tomar el alimentador de la Metrovía que la lleva a la universidad en la que estudia.
“No es que las veredas están llenas de carros todo el tiempo, pero en la mañana, antes de las ocho, es preferible caminar por un lado de la calle para esquivar los carros que se toman toda la acera”, menciona.
La situación se agudiza, dice Marcela Buenaño, otra moradora, cuando personas mayores, con poca movilidad, deben desplazarse hacia una tienda del sector. “Una vez, hace unos meses, una señora de casi 80 años se tropezó por intentar bajar a la calle. Fue algo leve, pero es el peligro que se corre. Los niños también sufren el mismo problema cuando salen a jugar”, indica.
En un recorrido realizado por este Diario se pudo constatar que el escenario se repite en los exteriores de las tiendas, en los terrenos de parques abandonados e incluso frente a instituciones públicas y unidades educativas.
“Esto nos demuestra que en serio la gente parquea en donde le da la gana. Ya es tiempo de que la autoridad de tránsito haga un operativo por acá y sancione a los mal estacionados”, dice Marlene Sigüenza, dueña de una despensa.
Sigüenza enfatiza que hasta la empresa pública de telefonía que está ubicada en un local esquinero de la avenida José Luis Tamayo parquea sus camionetas en el parterre central.
“Enviaré una unidad específicamente a verificar eso, porque no se puede hacer. Ellos deben guardar los carros en los parqueos que tienen”, indica el general Luis Lalama, jefe operativo de la Autoridad de Tránsito Municipal.
El urbanista Franklin Villamar explica que este problema se produce porque el diseño no solo de las ciudadelas sino de la ciudad está pensada primero para el automóvil, y segundo para maximizar ganancias, no para el peatón.
“Las aceras se piensan solo como sitios donde ubicar infraestructura básica (tuberías, postes, redes de agua, alumbrado, señalética, etc.). Por esto es importante impulsar el uso del transporte público y pensar en construir espacios solo para parqueos en las ciudadelas”.
ATM
“La vía no puede ser garaje”
Intensificar los operativos de sanción y socialización de la prohibición de estacionar en veredas es el compromiso que realiza el general Lalama. Pero menciona que este problema puede solucionarse con una reunión entre vecinos. “Aquí también debe haber una corresponsabilidad de los que habitan en la ciudadela. El comité barrial debe implementar su reglamento interno y no permitir que los vecinos se estacionen en sitios en los que se dificulta la libre movilidad de los peatones. La vía pública no puede ser utilizada como garaje de vehículos”.
Accidentes
Poca visibilidad al virar en las intersecciones es una de las consecuencias del parqueo de vehículos en las viviendas. Ximena Recalde, dueña de una tienda esquinera en Guayacanes, relata que ha sido testigo de varios choques que se han suscitado por el problema. “En la noche es peor. A veces no solo es entre carros sino con personas o ciclistas”.
Inseguridad
Otro inconveniente que han detectado los moradores de Guayacanes, es que líneas de buses utilizan las calles y veredas de la ciudadela como garaje. “Esos carros grandes se parquean entre la vereda y la calle e impiden que veamos quién viene detrás. A veces los delincuentes se esconden entre los buses”, comenta Juan Balcázar, un vecino.