SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Variedades del populismo

Creado:

Actualizado:

En:

La decisiva derrota de Marine Le Pen a manos de Emmanuel Macron en la segunda vuelta de la elección presidencial francesa fue una importante victoria para la Europa liberal. Pero fue una batalla, no la guerra. Hace muy poco, la idea de que uno de cada tres ciudadanos franceses votaran por Le Pen, del Frente Nacional, era inconcebible. Los comentaristas han puesto el rótulo de “populista” a la ola de política demagógica que barre Europa (y gran parte del mundo). Pero más allá de su estridencia común, ¿qué más comparten? Podemos (en España) y Syriza (en Grecia) son de izquierda. El Frente Nacional francés, el Partido por la Libertad neerlandés y Alternativa para Alemania son de derecha. Beppe Grillo, líder del Movimiento Cinco Estrellas italiano, no es de derecha ni de izquierda. Sin embargo, hay ciertos temas que se repiten en todos ellos: nacionalismo económico, protección social, antieuropeísmo, antiglobalización y hostilidad hacia el “establishment” político y hacia la política misma. Los populistas de hoy, cualquiera sea su orientación política, coinciden cada vez más en la elección de sus potenciales simpatizantes y en la de sus enemigos. ¿Cuánto espacio hay para que el populismo siga creciendo, y qué variedad (la socialista o la fascista) atraerá los votos disponibles? La respuesta general a la primera parte de la pregunta se dio en la campaña electoral del expresidente estadounidense Bill Clinton, 1992: “Es la economía, estúpido”. La UE, entre los grandes centros económicos del mundo, tardó más en recuperarse de la recesión posterior a 2008 (en Francia la tasa de desempleo es 10 %. El desempleo juvenil es alrededor de 24 % en Francia y 34 % en Italia); esto crea condiciones favorables para el proselitismo de extrema izquierda y extrema derecha. Aunque Macron no es un fundamentalista del equilibrio fiscal, quiere reducir el déficit del Estado francés de 3,4 % a 3 % del PIB (tope fijado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE y hay 120.000 funcionarios públicos en la mira); quiere introducir un estímulo económico de 50.000 millones de euros y extender el Estado de bienestar. Para eso necesita crecimiento y apunta a implementar reformas del lado de la oferta: reducir el impuesto a la renta corporativo de 33 % a 25 % y eximir del impuesto al patrimonio las inversiones financieras. Macron es crítico declarado del proteccionismo y promoverá el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá, y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión con EE. UU. Su apoyo a la ley que facilita el despido de trabajadores y su oposición a la semana de 35 horas indican su intención de aumentar la “flexibilidad” del mercado laboral francés. La agenda de Macron es básicamente neoliberal y es probable que esas reformas perjudiquen a todos en Europa y den a los populistas la oportunidad que buscan. El economista Dani Rodrik analiza el atractivo del populismo y sostiene que democracia, soberanía nacional y globalización económica son mutuamente incompatibles; hay que renunciar a una. Compete a la izquierda francesa dirigir la atención hacia los aspectos realmente problemáticos de la globalización económica (la financierización, la priorización del capital respecto del trabajo, del acreedor respecto del deudor, del patrón respecto del “ouvrier”) sin caer en una política reaccionaria.

tracking