Valores y ciudadania

Sin duda, formar ciudadanos, aun para el siglo XXI, no demanda más razones que las de siempre: trabajar en valores y principios. La democracia, la ciudadanía, están basadas fundamentalmente en el respeto del otro y en el servicio al otro. La frase de Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz” y aquella otra que más o menos dice: “el derecho personal termina cuando comienza el derecho del otro” resuenan y retumban romas y casi inaudibles en una sociedad cada vez más indiferente, egoísta, despreocupada y quemeimportista ante el prójimo, el grupo o la sociedad.

¿Queremos formar en democracia? ¿Queremos formar ciudadanos? Trabajemos pues en el niño desde muy pequeño, enseñándole el respeto, la consideración y el buen trato para con el otro; enseñémosle a trabajar y compartir con todos sin discrimen ni prepotencia, aceptando al lejano, al diferente, y escuchándolos, por distintos y distantes que fuesen sus pensamientos del propio.

Enseñemos a aceptar y a respetar la opinión mayoritaria aunque no sea la misma que se enarboló ante el grupo, pero por sobre todo enseñémosles a observar, analizar, distinguir la verdad de la mentira, y a las personas en relación a la sinceridad y honestidad con que plantean su pensamiento.

No busquemos ni obsecuentes ni prepotentes, peor cobardes sumisos; gestemos o preparemos gente con capacidad de pensar y razonar, de exponer y convencer a los demás, como de aceptar el equívoco, el error, sin pretender pasarlos o venderlos como ciertos simplemente porque son míos. Que piensen bien de manera aceptable, sí, pero claros de que el puro razonamiento sin valores y principios desboca y desborda la acción humana.

Solidarios y preocupados por el otro, capaces de entender que el bien personal y el común tienen que sintetizarse y coincidir, que no sea el encuentro con los demás objeto de una mera conveniencia personal que satisfaga egos o que permita ventajas.

Así hemos de formarlos para fundar en la mente de cada quien las bases de una buena vecindad, con ciudadanía y comunes anhelos para desarrollarse como sociedad.