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Los usuarios de la Metrovia exigen mas unidades para evitar los ‘viajes enlatados’
Historia. El sistema de transporte Metrovía fue constituido el 25 de marzo de 2004 por el ministerio de Gobierno, Cultos, Policía y Municipalidades.

Nada es suficiente. Ni las paradas establecidas y reguladas con sistema automático, ni la disposición de espacios para discapacitados, ni la existencia de ventanas de emergencia, ni el sofisticado sistema de cobro con tarjeta electrónica. Pese a proyectarse como “ejemplo de transporte público”, a la Metrovía, que también subirá cinco centavos próximamente, aún le falta optimizarse.
El gerente de la Agencia de Tránsito Municipal (ATM), Andrés Roche, dijo a EXPRESO en una nota anterior que la Metrovía no necesita realizar mejoras a sus unidades, porque “cumple con las exigencias” que la entidad que representa enlista como condiciones para el alza, pero los usuarios tienen observaciones.
Sentado en la estación de la Caja del Seguro, Juan Benavides no puede ocultar el desdén que le provoca usar Metrovía. Este mediodía y las filas de las puertas del circuito que se dirige al sur de la ciudad y que él toma para ir a su casa están, como siempre, ‘larguísimas’.
Sin embargo, su queja más vehemente la lanza a la demora de los alimentadores, sobre todo al que pasa frente a la universidad Laica Vicente Rocafuerte después de circular por la Juan Tanca Marengo: “Se demora más de media hora”.
“No es un servicio cómodo”, sentencia este usuario, que duda de que el alza del pasaje mejore el servicio. Otros coinciden con él. En la parada del Fedenador, en la vía a Daule, estudiantes de la Facultad de Comunicación Social tienen que someterse al calvario diario de la espera del alimentador, que demora hasta 25 minutos.
Una vez llegado, el pequeño bus se repleta a tal punto que sus pasajeros quedan como enlatados. Así en más de uno de los 13 puntos estratégicos en los que se cuenta con alimentadores para completar la ruta de los usuarios en el norte, centro y sur de la ciudad.
El trayecto en ese estado de incomodidad puede durar hasta 15 minutos, tiempo suficiente para que los ‘lanzas’, aquellos pillos que aprovechan la estrechez hurtan lo que pueden, y hagan de las suyas.
La autoridad de tránsito ya dijo que el tema de la seguridad es competencia de la policía, pero usuarios como Cecilia Torres creen que sí puede hacerse algo con el tema del colapso en las unidades.
“Si van a subir el pasaje tienen que aumentar también el número de las unidades. Las que hay no abastecen la demanda de los usuarios. Son muy pocas”.
Luis Flores cree que el servicio es pésimo, pero no solo porque se llena, por las filas o por los robos, también por el calor. Pese a que la Metrovía tiene sistema de ventilación, este no abastece por la afluencia de pasajeros. Usuarios como él se sienten, literalmente, “sin aire” durante el viaje.
Roche dijo que “la Metrovía es un ejemplo de cómo deberían ser los buses convencionales”. Un criterio que no coincide con la óptica y las diversas demandas de los usuarios.
El Municipio de Guayaquil, que tiene la competencia del tránsito desde hace un año, prevé aumentar las unidades de la Metrovía o la capacidad de los buses que la integran. Es decir, reemplazar biarticulados por triarticulados, para que las unidades tengan tres cuerpos en lugar de dos. No hay fecha para este proyecto. BIMP