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Diario Expreso Ecuador

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Se suicido luego de matar a su expareja

Yaguachi. A 25 días de lo ocurrido en Portoviejo, Rita Chevasco (39) terminó igual, en Yaguachi. Fue ahorcada por su conviviente, quien luego se suicidó.

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Salud, familia y una vida libre de violencia. Son los tres ejes de trabajo que, la mañana de ayer, delinearon representantes del Grupo Parlamentario de Derechos de las Mujeres, a quienes el Ministerio de Justicia pidió apoyo para el seguimiento que se hará a los casos de femicidio. Un tema que en los últimos tiempos genera no solo dolor; sino además, impotencia en los deudos por la decisión final del agresor: el suicidio.

Hasta la tarde de ayer, se contabilizaban 61 casos de femicidio, en lo que va del año. Algo que “más allá de las cifras y del escándalo, estos hechos deben dolernos por las circunstancias y las motivaciones que llevan a matar a las mujeres”, mencionó la ministra de Justicia, Rosana Alvarado.

Un nuevo hecho suscitado a kilómetros de la reunión corroboró lo alarmante de la trama.

Pasado el mediodía de ayer, el disparo de un arma de fuego y el grito de auxilio de una mujer alertaron a los habitantes de la Cuarta Transversal del cantón Portoviejo, en Manabí.

Los alaridos provenían desde la vivienda donde habitaba Casandra Yuletsi García Álvarez, con sus hijos de 4 años y de 15 días de nacida.

Un grupo de policías motorizados que se encontraban cerca corrieron al llamado. Al llegar se percataron de que un hombre salía del departamento con un arma de fuego en sus manos. “Cuando ese hombre vio a los uniformados se regresó nuevamente al cuarto y fue cuando escuchamos otro disparo”, comentó una vecina.

Tras ingresar a la vivienda, los agentes encontraron una escena desgarradora. Dos cuerpos sin vida: el de una mujer tirada en la sala con una niña recién nacida en los brazos y al escapista con un balazo en la cabeza. Se trataba de Casandra Yuletsi, de 24 años; y Juan Carlos Navarrete Sornoza, de 39, aparentemente un exconviviente.

Uno de los agentes que participó del operativo detalló que la mujer presentaba un disparo en la frente. La bebé no había sufrido ninguna lesión, solo tenía sangre de su madre.

“El sujeto intentó escapar después de matar a la señora, pero al vernos subió y se disparó”, asentó el agente.

Walter García manifestó que su nieta de cuatro años fue testigo del crimen de su hija. “Ese hombre alguna vez tuvo algo con mi hija y me la viene a matar...”, dijo entre llanto.

Carlos Bravo reveló que el presunto asesino y suicida acosaba desde hace un tiempo a su mujer. Incluso, intentó quitarle al niño. Asegura que quiso denunciarlo, pero la policía de su sector le dijo que era inútil: no tenía golpes, ni moretones.

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